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sábado, 25 de julio de 2015

EL HIJO DE ZEBEDEO

Santiago Apóstol, Patzicia
Celebramos hoy la fiesta (Solemnidad) del apóstol Santiago, hijo del Zebedeo y hermano de san Juan Evangelista, que con Pedro y Juan fue testigo de la transfiguración y de la agonía del Señor. Decapitado poco antes de la fiesta de Pascua por Herodes Agripa, fue el primero de los apóstoles que recibió la corona del martirio (s. I). 

Santiago es uno de los doce Apóstoles de Jesús; él y su hermano Juan fueron llamados por Jesús mientras estaban arreglando sus redes de pescar en el lago Genesaret.

Como escuchamos en la lectura, recibieron de Cristo el nombre "Boanerges", significando hijos del trueno, por su impetuosidad.

En los evangelios se relata que Santiago tuvo que ver con el milagro de la hija de Jairo. Fue uno de los tres Apóstoles testigos de la Transfiguración y luego Jesús le invitó, también con Pedro y Juan, a compartir más de cerca su oración en el Monte de los Olivos.

Existe en nuestra Diócesis dos parroquias que tienen como patrono a Santiago Apóstol, (la parroquia de Patzicía y la parroquia de Santiago Atitlán). Que por intercesión del Apóstol, tengamos ese espíritu de anunciar a Jesucristo, especialmente con nuestra vida. Leer más aquí. 

viernes, 10 de julio de 2015

¿QUÉ ES EL ÓBOLO DE SAN PEDRO?


Hace unos cuantos días la Iglesia nos lo recordó. Pero sabes ¿qué es? Déjame explicarte, es un donativos de los fieles al Santo Padre que se emplean en obras misioneras, iniciativas humanitarias y de promoción social, así como también a sostener las actividades de la Santa Sede.

Con el cristianismo nace la práctica de ayudar materialmente a quienes tienen la misión de anunciar el Evangelio, para que puedan entregarse enteramente a su ministerio, atendiendo también a los menesterosos (cf. Hch 4,34; 11,29).

San Juan Pablo II indicó a comienzos de su pontificado el criterio general que inspira la práctica del Óbolo: “La base primaria para el sostenimiento de la Sede Apostólica está representada por los donativos que espontáneamente hacen los católicos de todo el mundo, y eventualmente también otros hombres de buena voluntad. Esto corresponde a la tradición que tiene origen en el Evangelio (cf. Lc 10,7) y en las enseñanzas de los Apóstoles (cf. 1 Co 9, 11)” (Carta al Cardenal Secretario de Estado, 20 de noviembre de 1982).

Esta colecta se realiza actualmente en todo el mundo católico, en la “Jornada mundial de la caridad del Papa”, el 29 de junio o el domingo más próximo a la solemnidad de San Pedro y San Pablo.

sábado, 16 de mayo de 2015

EN LA VÍSPERA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR


En el sexto día de nuestro novenario en honor a San Bernardino, coincide con las primeras vísperas de la Solemnidad de la Ascensión de Nuestro Señor. Jesús, cuando vuelve al cielo, lleva al Padre un regalo. ¿Cuál es el regalo? Sus llagas. Su cuerpo es bellísimo, sin las señales de los golpes, sin las heridas de la flagelación, pero conserva las llagas. Cuando vuelve al Padre le muestra las llagas y le dice: «Mira Padre, este es el precio del perdón que tú das».

Cuando el Padre contempla las llagas de Jesús nos perdona siempre, no porque seamos buenos, sino porque Jesús ha pagado por nosotros. Contemplando las llagas de Jesús, el Padre se hace más misericordioso. Este es el gran trabajo de Jesús hoy en el cielo: mostrar al Padre el precio del perdón, sus llagas. Esto es algo hermoso que nos impulsa a no tener miedo de pedir perdón; el Padre siempre perdona, porque mira las llagas de Jesús, mira nuestro pecado y lo perdona.

Y junto con Jesús nos acompaña María nuestra Madre. Ella ya está en la casa del Padre, es Reina del cielo y así la invocamos en este tiempo; pero como Jesús está con nosotros, camina con nosotros, es la Madre de nuestra esperanza.


LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR


Hoy, las vísperas de la Solemnidad de la Ascensión de Jesús al cielo, que tuvo lugar cuarenta días después de la Pascua. Los Hechos de los apóstoles relatan este episodio, la separación final del Señor Jesús de sus discípulos y de este mundo. 

El Evangelio, presenta el mandato de Jesús a los discípulos: la invitación de ir, a salir para anunciar a todos los pueblos su mensaje de salvación. «Salir» se convierte en la palabra clave de la fiesta de hoy: Jesús sale hacia el Padre y ordena a los discípulos que salgan hacia el mundo.

Jesús sale, asciende al cielo, es decir, vuelve al Padre, que lo había mandado al mundo. Hizo su trabajo, por lo tanto, vuelve al Padre. Pero no se trata de una separación, porque Él permanece para siempre con nosotros, de una forma nueva. Con su ascensión, el Señor resucitado atrae la mirada de los Apóstoles —y también nuestra mirada— a las alturas del cielo para mostrarnos que la meta de nuestro camino es el Padre.

Él mismo había dicho que se marcharía para prepararnos un lugar en el cielo. Sin embargo, Jesús permanece presente y activo en las vicisitudes de la historia humana con el poder y los dones de su Espíritu; está junto a cada uno de nosotros: aunque no lo veamos con los ojos, Él está. Nos acompaña, nos guía, nos toma de la mano y nos levanta cuando caemos.

Jesús resucitado está cerca de los cristianos perseguidos y discriminados; está cerca de cada hombre y cada mujer que sufre. Está cerca de todos nosotros, también hoy está aquí con nosotros en esta casa de Dios; el Señor está con nosotros. 

sábado, 18 de abril de 2015

¿"CRISTIANOS MURCIÉLAGOS"?


El pasaje evangélico que hemos escuchado terminaba con las palabras: De esto ustedes son testigos. Era una señal difícil que Jesús daba a los suyos. Ellos vivían todavía escondidos después de su muerte, temerosos de ser reconocidos por las autoridades como discípulos del Nazareno. Y he aquí que Jesús les pide que salgan afuera para proclamar que él había resucitado de los muertos el tercer día y para predicar en su nombre a todas las naciones la conversión y el perdón, comenzando precisamente por Jerusalén.

Y lo hemos escuchado en la primera lectura. Al día siguiente de Pentecostés, Pedro dice al pueblo de Jerusalén: Ustedes mataron al autor de la vida, pero Dios lo ha resucitado de los muertos y de esto nosotros somos testigos... Arrepiéntanse y cambien de vida. Quedando pocos y solos, con el encargo de predicar el evangelio en todo el mundo.

Los apóstoles no se desanimaron. Comprendieron que su tarea: dar testimonio de lo que habían oído y visto cumplirse en Jesús de Nazaret: es el resumen de su predicación y la nuestra.

En la segunda lectura l apóstol nos recuerda, que para llevar una vida de unión con Dios, el cristiano debe reconocerse pecador y luchar contra el pecado. Así, Cristo, que es el abogado ante el Padre, le purifica de todo pecado con su sangre. La acogida de la misericordia divina exige de cada uno de nosotros la confesión de sus faltas. La penitencia impuesta en el sacramento de la Reconciliación nos ayuda a configurarnos con Cristo que es el Único que expió nuestros pecados de una vez por todas.

En el evangelio nos recuerda el papa, hay muchos cristianos que tienen “miedo a la alegría”. Cristianos “murciélagos”, que van con “cara de funeral”, moviéndose en la sombra en lugar de dirigirse “a la luz de la presencia del Señor”.

El Salvador nos asegura su presencia real entre nosotros a través de la Palabra y la Eucaristía. Tal como los discípulos de Emaús, que reconocieron a Jesús al partir el pan, así también nosotros encontramos al Señor en la celebración eucarística. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

LA IGLESIA CELEBRA A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES QUE LUCHARON EN SU VIDA TERRENA POR AMOR A DIOS

Bienaventurados

La Iglesia celebra hoy a todos los Santos, a todos los hombres y mujeres que lucharon en su vida terrena y dejaron todo por Aquel que se entregó por toda la humanidad. Esta Solemnidad de ser también la nuestra algún día, tenemos que ambicionarnos de ser santos y luchar para amontonar muchos tesoros en el Cielo. 

Comunión de los santos; la comunión de los santos, significa que ellos participan activamente en la vida de la Iglesia, por el testimonio de sus vidas, por la transmisión de sus escritos y por su oración. Contemplan a Dios, lo alaban y no dejan de cuidar de aquellos que han quedado en la tierra. La intercesión de los santos significa que ellos, al estar íntimamente unidos con Cristo, pueden interceder por nosotros ante el Padre. Esto ayuda mucho a nuestra debilidad humana.

Su intercesión es su más alto servicio al plan de Dios. Podemos y debemos rogarles que intercedan por nosotros y por el mundo entero.
Aunque todos los días deberíamos pedir la ayuda de los santos, es muy fácil que el ajetreo de la vida nos haga olvidarlos y perdamos la oportunidad de recibir todas las gracias que ellos pueden alcanzarnos. Por esto, la Iglesia ha querido que un día del año lo dediquemos especialmente a rezar a los santos para pedir su intercesión. 

viernes, 25 de julio de 2014

SANTIAGO APÓSTOL, PATRONO DE LA PARROQUIA DE PATZICIA

La Iglesia celebra hoy la fiesta del apóstol Santiago, hijo del Zebedeo y hermano de san Juan Evangelista, que con Pedro y Juan fue testigo de la transfiguración y de la agonía del Señor. Decapitado poco antes de la fiesta de Pascua por Herodes Agripa, fue el primero de los apóstoles que recibió la corona del martirio en el siglo I.

En los Hechos de los Apóstoles nos relatan que se dispersaron por todo el mundo para llevar la Buena Nueva.  Según una antigua tradición, Santiago el Mayor se fue a España. Primero a Galicia, donde estableció una comunidad cristiana, y luego a la ciudad romana de Cesar Augusto, hoy conocida como Zaragoza.

Según una leyenda, su acusador se arrepintió antes que mataran a Santiago por lo que también fue decapitado. Santiago es conocido como "el Mayor", distinguiéndolo del otro Apóstol, Santiago el Menor. La tradición también relata que los discípulos de Santiago recogieron su cuerpo y lo trasladaron a Galicia (extremo norte-oeste de España). 
Sus restos mortales están en la basílica edificada en su honor en Santiago de Compostela. En España, Santiago es el más conocido y querido de todos los santos.  

Fotografías en la fiesta del Apóstol Santiago en Patzicia.

Antes de la misa



Durante la misa








Después de la misa




miércoles, 11 de junio de 2014

SAN BERNABÉ APÓSTOL

La Iglesia celebra hoy la memoria de San Bernabé Apóstol, según los datos que tenemos era judío, de la tribu de Leví, pero nació en la isla de Chipre. Se hizo muy popular en la primitiva Iglesia porque vendió las fincas que tenía y luego llevó el dinero que obtuvo y se lo dio a los apóstoles para que lo repartieran a los pobres.
Otra cualidad que destacamos en el Apóstol es el haber descubierto el gran valor que había en aquel recién convertido que se llamaba Saulo y que más tarde se llamaría San Pablo. Cuando después de su conversión Saulo llegó a Jerusalén, los cristianos sospechaban de él y se le alejaban, pero entonces Bernabé lo tomó de la mano y lo presentó a los apóstoles y se los recomendó. Y el será el que lo encaminará después a emprender sus primeras grandes labores apostólicas.

En nuestra Diócesis, la parroquia San Bernabé, Acatenango, está bajo la protección de este gran Apóstol, en esta parroquia llegamos quince sacerdotes a celebrar con alegría esta fiesta. Agradecemos al padre José Noj por el recibimiento, la santa misa fue presidida por el vicario general de la Diócesis, el padre Jorge Mario Ávila. 

Listos para la misa








SAN BERNABÉ; RUEGA POR NOSOTROS.

viernes, 18 de octubre de 2013

EL GRAN COMPAÑERO DE SAN PABLO

Hoy celebramos la fiesta de San Lucas su nombre significa: “luminoso, iluminado” viene de luz.

San Lucas es el autor de dos libros muy famosos: el tercer Evangelio y Los Hechos de los apóstoles. Es un escritor muy agradable, y el que tiene el estilo más hermoso en el Nuevo Testamento. Sus dos pequeños libros se leen con verdadero agrado.

Lucas era médico. San Pablo lo llama “Lucas, el médico muy amado”, y probablemente cuidaba de la quebrantada salud del gran apóstol.

Era compañero de viajes de San Pablo. En los Hechos de los apóstoles, al narrar los grandes viajes del Apóstol, habla en plural diciendo “fuimos a... navegamos a...”Y va narrando con todo detalle los sucesos tan impresionantes que le sucedieron a San Pablo en sus 4 famosos viajes. Lucas acompañó a San Pablo cuando éste estuvo prisionero, primero dos años en Cesarea y después otros dos en Roma. Es el único escritor del Nuevo Testamento que no es israelita. Era griego.

San Lucas 

Que san Lucas interceda por toda la Iglesia

domingo, 21 de abril de 2013

EL SEÑOR ES MI PASTOR

El cordero sobre el hombro del buen pastor (Cesarea marítima)

En todos los tres ciclos litúrgicos, el cuarto Domingo de Pascua presenta un fragmento del Evangelio de Juan sobre el Buen Pastor.
El domingo pasado, el Evangelio nos trasladaba entre los pescadores, hoy en cambio el Evangelio nos conduce entre los pastores. Dos categorías de igual importancia en los Evangelios. De una procede el título de «pescadores de hombres», de la otra el de «pastores de almas», dado a los apóstoles.
La mayor parte de Judea era un altiplano de suelo áspero y pe­dregoso, más adaptado al pastoreo que a la agricultura. La hierba era escasa y el rebaño debía trasladarse continuamente de una parte a otra; no había muros de protección y esto exigía una constante presencia del pastor en medio del rebaño.
En el Antiguo Testamento, Dios era el pastor de su pueblo: «El Señor es mi pastor, nada me fal­ta» (Salmo 23,1). «Él es nuestro Dios y nosotros su pueblo, el re­baño que él guía» (Salmo 95,7). Esta imagen ideal del pastor encuentra su plena realización en Cristo. Él es el Buen Pastor, que va en busca de la oveja perdida; se apiada del pueblo, porque lo ve «como oveja sin pastor» (Mateo 9, 36) Y llama a sus discípulos «pequeña grey»
Celebra hoy la Iglesia la Jornada Mundial de oración por las vocaciones. Vocación significa llamada y, cuando en el seno de la Iglesia nos referimos a la vocación, queremos expresar concretamente la llamada que Dios hace a cada hombre. Nuestro Creador nos llama y, en este sentido, todos los hombres tenemos vocación, puesto que debemos ser santos por especial designio de Dios. Dios llama al hombre de un modo singular.

viernes, 19 de abril de 2013

CRISIS DOCTRINALES


Las hubo desde el comienzo: el primer Concilio de Jerusalén, al que asistieron los Apóstoles, resolvió la cuestión judaizante: a los cristianos no se debía imponer la ley de Moisés. Después del “edicto de Milán”, los seguidores de un tal Donato rechazaban al obispo de Cartago y habían puesto otro en su lugar. Pronto hubo tantos obispos donatistas como católicos en toda África y Numidia.

Gracias a la mediación del emperador Constantino se logró un acuerdo que poco a poco puso orden en la Iglesia. Más grave aún fue la controversia que se originó por la predicación de Arrio, presbítero de Alejandría, quien sostenía que el Hijo era inferior al Padre y por tanto no era Dios sino una criatura suya, aunque ciertamente la más excelsa.

De gran brillantez,  Arrio arrastró a muchos obispos a su parecer y aunque la herejía fue condenada desde el comienzo, se extendió. Por fin se convocó un Concilio ecuménico en Nicea  (325) que definió la igualdad del Hijo y el Padre (consubstancial al Padre); pero el arrianismo intrigó y luchó durante más de cincuenta años, pues los emperadores orientales los favorecían.

San Atanasio, obispo de Alejandría, gran defensor de la verdad, fue desterrado numerosas veces de su sede. Por fin, gracias al trabajo de varios obispos entre los que destacó San Basilio el Grande, se encontró el camino para aceptar las fórmulas de Nicea y se confirmó en el segundo Concilio ecuménico de Constantinopla (381).


martes, 16 de abril de 2013

LAS PERSECUCIONES


Muy pronto el Evangelio encontraría oposición, que primero vino de los judíos y luego, de los gentiles. Las persecuciones sirvieron para llevar la semilla del Evangelio por otros lugares. También hubo muchos mártires: fieles que dieron su vida por amor a la verdad del Evangelio. 

Desde el comienzo los emperadores romanos desataron, a veces instigados por los judíos, fuertes persecuciones contra los que creían enemigos del estado. Se conocen dos principales (mitad del s. III), de Decio y Valeriano, militares anárquicos. 

La tercera fue la más cruel bajo Dioclesiano y quizá a su pesar: este emperador había logrado reorganizar el imperio, aunque en línea de disminución de la libertad. Pocas defecciones. Conocemos detalles por las narraciones históricas de Eusebio, obispo de Cesárea de Palestina. Desde el inicio, a los mártires se les tributó una veneración especial que se manifestaba en la conmemoración del día de su muerte (dies natalis: día de su nacimiento al Cielo, verdadera Vida) y en la construcción de altares sobre sus reliquias. El primer mártir fue el diácono Esteban (Hch 7, 54 y ss).

sábado, 13 de abril de 2013

VIDA DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS

Queridos lectores, pido disculpas por la ausencia y la actualización de esta página. Agradezco la fidelidad y los comentarios de muchos, solicitando la actualización. Quise poner por título esta entrada "Vida de los primeros cristianos". Porque tuve el privilegio de pisar la tierra de estos primeros cristianos después de la muerte de Jesucristo. Pronto compartiré con ustedes algunas fotos de esta peregrinación.


Conocemos la vida de los primeros cristianos por los «Hechos de los Apóstoles» y los escritos de los Apóstoles (epístolas); también por otros escritos de la época como las Apologías (defensa de la fe, por ejemplo, el discurso a Diogneto, anónimo del S. II,). Algunos escritos recogen la vida de piedad de los primeros cristianos alrededor del culto a la Sagrada Eucaristía y la vida de sus comunidades (servicio a los demás, catequesis, ayuda a los más necesitados). Los primeros cristianos fueron gente sencilla, pero no faltaron algunos personajes importantes como soldados, profesionales, etc. Poco a poco se fueron culturizando, y cristianizaron la cultura de su época.

martes, 12 de marzo de 2013

SOY YO QUIEN OS HA ELEGIDO

Cónclave

Yo haré surgir para mi pueblo un sacerdote fiel, que obre según mi corazón y mis deseos; le edificare una casa permanente y caminará siempre en mi presencia.

Dios nuestro, tú que como pastor  eterno conduces a tu grey con solicitud constante, concede a tu Iglesia un pontífice que te agrade con su santidad de vida y se consagre eternamente al servicio de tu pueblo.

No sois vosotros los que me habéis elegido, dice el señor;  soy yo quien os ha elegido, para que vayáis y deis fruto y ese fruto perdure.

Recemos queridos hermanos para que Dios concede a su Iglesia un pastor pronto.

lunes, 11 de marzo de 2013

EL CONCEPTO CÓNCLAVE


El vocablo “cónclave” es una palabra de origen latino admitida en el uso de la lengua española y definida por la RAE como “junta de cardenales de la Iglesia Católica, reunida para elegir al Papa”. La segunda acepción de “cónclave”, cuyo significado etimológico es “lo que se cierra con llave”, define a esta palabra como el “lugar donde se reúnen los cardenales para elegir Papa”. Su sentido eclesial y canónico es el mismo que acaba de ser descrito. 

En las vísperas ahora de un nuevo cónclave, el que ha de elegir el sucesor del Papa Benedicto XVI, he aquí los orígenes de las elecciones pontificas –con una mención expresa y glosada al cónclave más célebre de la historia, el de Viterbo, en 1270-1271, y algunos sobre ante el cónclave de marzo de 2013. 

Los orígenes 

La elección del Obispo de Roma -y, por ende, el pastor supremo de la Iglesia Universal- experimento durante el primer milenio del cristianismo algunas oscilaciones. Entre los siglos I al IV, años y centurias de implantación primera, de catacumbas y de persecución, el clero y el pueblo cristiano de Roma elegían a quien había de ser su pastor, generalmente un diácono, quien debía ser ordenado obispo. El clero y el pueblo romano continuaron como electores de su obispo en los siglos IV al VIII, si bien, una vez que el Imperio Romano y Bizantino profesó la fe cristiana, esta elección debía ser ratificada por el Emperador, que otorgaba esta confirmación a través del Exarca de Rávena habida cuenta de que la capital del Imperio se desplazó a Constantinopla. 

Tras ensayarse distintas fórmulas mixtas en los siglos IX y X, siglos oscuros y de hierro, en el año 1059 el Papa Nicolás II, uno de los llamados Papas reformadores de Lorena, en referencia a la localidad franco-alemana del mismo nombre, hace público un decreto sobre la elección papal, reservándola a los cardenales obispos, abriéndola a personas no romanas y requiriéndose todavía el asentimiento del clero y del pueblo. 

En 1130 comenzó a aplicarse ya de manera definitiva esta normativa, que, en 1179, incluyó, mediante decretal del Papa Alejandro III, la necesidad de que el candidato elegido obtuviera los dos tercios de los votos para que la elección fuera válida. 

Votaciones y “fumatas” 

En la primera sesión de votaciones en la tarde del día primero, que solo hay una votación y correspondiente comunicado a través de la “fumata”, en el resto de las sesiones hay dos votaciones. Cada sesión electoral de mañana y de tarde es seguida de la “fumata”. Esto es, en el día primero, por la tarde, tras la primera votación; y a partir de ahí, salvo elección, cada dos votaciones, en torno, pues, a las 12 horas o a las 19 horas. 

Eso sí, si la mayoría requerida de dos tercios, se produjera en la segunda, cuarta, sexta u octava votación, se adelantaría la “fumata”, de color, pues, blanco, con la inequívoca señal de la elección pontificia. 

Después de tres días de votaciones sin resultado, el cuarto día los cardenales tendrían una jornada de retiro y de reflexión, y así hasta el escrutinio treinta y tres –que según disposición de Benedicto XVI, de 11 de junio de 2007- las votaciones tendrían como únicos candidatos a los dos cardenales más votados y se alcanzaría la elección con, al menos, la mayoría cualificada de los votos, los dos tercios. 

Durante todos los días del cónclave, tanto en la capilla sixtina como en la residencia de Santa Marta –donde se alojan- los cardenales, está terminantemente prohibido y bajo graves penas canónicas, cualquier tipo de comunicación con el exterior, incluidas, por supuesto, las nuevas tecnologías. 

El humo de la chimenea 

El humo que de la chimenea de la capilla sixtina comunica los resultados –la “fumatta bianca o la fumatta nera”- sale de la destrucción de las papeletas, que son quemadas, en las que los cardenales electores han escrito sus votos y de las notas que hayan podido tomar durante los escrutinios. Todos estos papeles se atan y cosen en una especie de cuerda. Se pide además a los cardenales que, en la medida de lo posible, disimulen su letra para evitar ser reconocidos por la caligrafía. 

En esta ocasión, se han instalado dos estufas, una para que produzca la fumata blanca y otra la negra. Se queman con papeles, amén de con un producto químico para darle el color correspondiente, con paja. Si la paja es húmeda y las papeletas se queman humedecidas, el color que saldrá al exterior será blanco, la señal inequívoca, inefable y gozosa del “Habemus Papam”. Si se queman sin humedecer, el color será negro: los cardenales han seguir votando… 

!Habemus Papam! 

Mientras tanto, la Plaza de San Pedro se habrá llenado ya de cientos de miles de personas, alertadas por la “fumata bianca”, los medios de comunicación y el repiquetear solemne y festivo de las campanas. 

El cardenal prodiácono, el francés ya citado Jean-Louis Tauran, acompañado de ceremonieros, saldrá al balcón o logia central de la basílica vaticana para anunciar a la urbe (Roma) y al orbe (el mundo entero) el nombre del nuevo Papa. Lo hará también en una bien consagrada y conocida fórmula latina: Anunúntio bobis gaudim magnum; habemus Papam!: emnimentisismus ac reverendisimus dóminun, dóminum… (citará en latín el nombre propio), sanctae romanae ecclesiae cardinalem (dirá el apellido), qui sibi nomen imposuit…. (dirá el nombre que ha elegido para ser Papa).

viernes, 30 de noviembre de 2012

VENGAN Y VERAN


San Andrés Apóstol
La Iglesia celebra hoy la fiesta de San Andrés Apóstol, nacido en Betsaida, fue primeramente discípulo de Juan Bautista, siguió después a Cristo y le presentó también a su hermano Pedro.

La familia tenía una casa en Cafarnaum, y en ella se hospedaba Jesús cuando predicaba en esta ciudad.


Andrés tiene el honor de haber sido el primer discípulo que tuvo Jesús, junto con San Juan el evangelista. Los dos eran discípulos de Juan Bautista, y este al ver pasar a Jesús (cuando volvía el desierto después de su ayuno y sus tentaciones) exclamó:
“He ahí el cordero de Dios”. Andrés se emocionó al oír semejante elogio y se fue detrás de Jesús (junto con Juan Evangelista), Jesús se volvió y les dijo: “¿Qué buscan?”. Ellos le dijeron: “Señor: ¿dónde vives?”. Jesús les respondió: “Venga y verán”. Y se fueron y pasaron con Él aquella tarde.

Un escrito que data del siglo III, el “Fragmento de Muratori” dice: “Al apóstol San Juan le aconsejaban que escribiera el Cuarto Evangelio. Él dudaba, pero le consultó al apóstol San Andrés, el cual le dijo: ‘Debe escribirlo. Y que los hermanos revisen lo que escriba”.

Una tradición muy antigua cuenta que el apóstol Andrés fue crucificado en Patrás, capital de la provincia de Acaya, en Grecia. Que lo amarraron a una cruz en forma de X y que allí estuvo padeciendo durante tres días, los cuales aprovechó para predicar e instruir en la religión a todos los que se le acercaban. Dicen que cuando vio que le llevaban la cruz para martirizarlo, exclamó:

“Yo te venero oh cruz santa que me recuerdas la cruz donde murió mi Divino Maestro. Mucho había deseado imitarlo a Él en este martirio. Dichosa hora en que tú al recibirme en tus brazos, me llevarán junto a mi Maestro en el cielo”.

jueves, 1 de noviembre de 2012

LOS BIENAVENTURADOS


Los Santos

La Iglesia celebra hoy a todos los Santos, a todos los hombres y mujeres que lucharon en su vida terrena y dejaron todo por Aquel que se entregó por toda la humanidad. Esta Solemnidad de ser también la nuestra algún día, tenemos que ambicionarnos de ser santos y luchar para amontonar muchos tesoros en el Cielo. 

Comunión de los santos; la comunión de los santos, significa que ellos participan activamente en la vida de la Iglesia, por el testimonio de sus vidas, por la transmisión de sus escritos y por su oración. Contemplan a Dios, lo alaban y no dejan de cuidar de aquellos que han quedado en la tierra. La intercesión de los santos significa que ellos, al estar íntimamente unidos con Cristo, pueden interceder por nosotros ante el Padre. Esto ayuda mucho a nuestra debilidad humana.

Su intercesión es su más alto servicio al plan de Dios. Podemos y debemos rogarles que intercedan por nosotros y por el mundo entero.

Aunque todos los días deberíamos pedir la ayuda de los santos, es muy fácil que el ajetreo de la vida nos haga olvidarlos y perdamos la oportunidad de recibir todas las gracias que ellos pueden alcanzarnos. Por esto, la Iglesia ha querido que un día del año lo dediquemos especialmente a rezar a los santos para pedir su intercesión. 

Este día es una oportunidad que la Iglesia nos da para recordar que Dios nos ha llamado a todos a la santidad. Que ser santo no es tener una aureola en la cabeza y hacer milagros, sino simplemente hacer las cosas ordinarias extraordinariamente bien, con amor y por amor a Dios. Que debemos luchar todos para conseguirla, estando conscientes de que se nos van a presentar algunos obstáculos como nuestra pasión dominante; el desánimo; el agobio del trabajo; el pesimismo; la rutina y las omisiones.

Nuestra Madre