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domingo, 19 de agosto de 2018

¿QUÉ SIGNIFICA PARA TI, LA PALABRA VINO?



El pasaje evangélico continúa la lectura del capítulo VI de Juan. El elemento nuevo es que al discurso sobre el pan Jesús añade el del vino; a la imagen del alimento la de la bebida; al don de su carne el de su sangre. El simbolismo eucarístico alcanza su culmen y su totalidad. 

Dijimos la semana pasada que para entender la Eucaristía es esencial partir de los signos elegidos por Jesús. El pan es signo de alimento, de comunión entre quienes lo comen juntos; a través de él llega al altar y es santificado todo el trabajo humano. Planteémonos la misma pregunta para la sangre. ¿Qué significa y qué evoca para nosotros la palabra sangre? Evoca en primer lugar todo el sufrimiento que existe en el mundo. Si, por lo tanto, en el signo del pan llega al altar el trabajo del hombre, en el signo del vino llega ahí también todo el dolor humano; llega para ser santificado y recibir un sentido y una esperanza de rescate gracias a la sangre del Cordero inmaculado, a la que está unido como las gotas de agua mezcladas con el vino en el cáliz.
 

¿Pero por qué, para significar su sangre, Jesús eligió precisamente el vino? ¿Sólo por la afinidad del color? ¿Qué representa el vino para los hombres? Representa la alegría, la fiesta; no representa tanto la utilidad (como el pan) cuanto el deleite. No está hecho sólo para beber, sino también para brindar. Jesús multiplica los panes por la necesidad de la gente, pero en Caná multiplica el vino para la alegría de los comensales. La Escritura dice que «el vino recrea el corazón del hombre y el pan sostiene su vigor» (Sal 104, 15).

Si Jesús hubiera elegido para la Eucaristía pan y agua, habría indicado sólo la santificación del sufrimiento («pan y agua» son de hecho sinónimos de ayuno, de austeridad y de penitencia). Al elegir pan y vino quiso indicar también la santificación de la alegría. Qué bello sería si aprendiéramos a vivir también los gozos de la vida, eucarísticamente, esto es, en acción de gracias a Dios.

Pero el vino, además de alegría, evoca también un problema grave. En la segunda lectura escuchamos esta advertencia del Apóstol: «no os embriaguéis con vino, que es causa de libertinaje; llenaos más bien del Espíritu». Sugiere combatir la ebriedad del vino con «la sobria embriaguez del Espíritu», una embriaguez con otra.
 

Actualmente existen muchas iniciativas de recuperación entre las personas con problemas de alcoholismo. Procuran emplear todos los medios sugeridos por la ciencia y la psicología. No se puede sino alentarlas y sostenerlas. Pero quien cree no debería descuidar también los medios espirituales, que son la oración, los sacramentos y la palabra de Dios. 

En la obra El peregrino ruso se lee una historia cierta. Un soldado esclavo del alcohol y amenazado con ser licenciado fue a un santo monje a preguntarle qué debía hacer para vencer su vicio. Este le ordenó que leyera cada noche, antes de acostarse, un capítulo del Evangelio. Él consiguió un Evangelio y comenzó a hacerlo con diligencia. Pero al poco volvió desolado al monje a decirle: «¡Padre, soy demasiado ignorante y no entiendo nada de lo que leo! Deme otra cosa que hacer». Le respondió: «Sigue solamente leyendo. Tu no entiendes, pero los demonios entienden y tiemblan». Así lo hizo aquél y fue liberado de su vicio. ¿Por qué no intentarlo?

jueves, 6 de julio de 2017

EL ALCOHOLISMO ¿ES MALO?


El alcohol, desde el punto de vista bíblico, no es malo en sí mismo, sino el uso que le demos. El alcohol procede de vegetales, de plantas, seres vivos creados por Dios. No es malo de por sí lo que Dios ha creado, sí puede serlo el mal uso que hagamos seres pecaminosos y tan tendentes a equivocarnos como somos los hombres.

¿Nos advierte la Biblia frente al alcohol? Indudablemente:

Proverbios 20:1: “El vino lleva a la insolencia, y la bebida embriagante al escándalo; ¡nadie bajo sus efectos se comporta sabiamente!”

Proverbios 21:17: “El que ama el placer se quedará en la pobreza; el que ama el vino y los perfumes jamás será rico”.

Proverbios 23:20: “No te juntes con los que beben mucho vino, ni con los que se hartan de carne, pues borrachos y glotones, por su indolencia, acaban harapientos y en la pobreza”.

1 Corintios 6:10: “Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”.

Efesios 5:18: “No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu”.

1 Timoteo 3:8: “Los diáconos, igualmente, deben ser honorables, sinceros, no amigos del mucho vino ni codiciosos de las ganancias mal habidas”.

Tito 1:7: “El obispo tiene a su cargo la obra de Dios, y por lo tanto debe ser intachable: no arrogante, ni iracundo, ni borracho, ni violento, ni codicioso de ganancias mal habidas”.

Tito 2:3: “A las ancianas, enséñales que sean reverentes en su conducta, y no calumniadoras ni adictas al mucho vino. Deben enseñar lo bueno”.

En Deuteronomio 21 se establecía como castigo, en la nación de Israel, la muerte para el hijo que fuera rebelde contumaz y borracho (¿se imaginan eso hoy con los botelloneros actuales? ¡La población juvenil acabaría casi diezmada!).

“Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere; entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva; y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho. Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá”.

miércoles, 29 de marzo de 2017

LA AMISTAD ES HERMOSA


La persona es, sin duda, capaz de un tipo de amor superior: no el de concupiscencia, que sólo ve objetos con los cuales satisfacer sus propios apetitos, sino el de amistad y entrega, capaz de conocer y amar a las personas por sí mismas. Un amor capaz de generosidad, a semejanza del amor de Dios: se ama al otro porque se le reconoce como digno de ser amado. Un amor que genera la comunión entre personas, ya que cada uno considera el bien del otro como propio. Es el don de sí hecho a quien se ama, en lo que se descubre, y se actualiza la propia bondad, mediante la comunión de personas y donde se aprende el valor de amar y ser amado.

Todo hombre es llamado al amor de amistad y de oblatividad; y viene liberado de la tendencia al egoísmo por el amor de otros: en primer lugar de los padres o de quienes hacen sus veces, y, en definitiva, de Dios, de quien procede todo amor verdadero y en cuyo amor sólo el hombre descubre hasta qué punto es amado. Aquí se encuentra la raíz de la fuerza educativa del cristianismo: « El hombre es amado por Dios Este es el simplicísimo y sorprendente anuncio del que la Iglesia es deudora respeto del hombre». Es así como Cristo ha descubierto al hombre su verdadera identidad: «Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación ».

martes, 9 de febrero de 2016

ALGUNA VEZ TE HAS PREGUNTADO ¿DÓNDE VENIMOS?



La doctrina cristiana dice que Dios ha creado libremente al hombre para que tenga parte en su vida bienaventurada, es decir, en su misma felicidad. Cada hombre ha nacido creado por Dios, con la cooperación de sus padres. Por eso, a la pregunta de donde venimos, se contesta: venimos de Dios.

jueves, 19 de noviembre de 2015

FELIZ DÍA A TODOS LOS HOMBRES


El Día Internacional del Hombre se celebra este jueves 19 de noviembre a nivel internacional con el objetivo de promover la igualdad de género, fomentar la no discriminación a los hombres, resaltar el rol positivo y las contribuciones que hacen los hombres a la sociedad y a su comunidad y también abordar los temas de salud masculina que afectan a los hombres de todas las edades. 

Fuente; europapress

viernes, 31 de octubre de 2014

EL HOMBRE HA SIDO CREADO POR DIOS Y PARA DIOS


“El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar” (n. 27)

Por eso, la oración es un medio donde se concreta la relación entre Dios y el ser humano porque se convierte en un diálogo de amor que permite entrar a la persona en contacto con Dios para que pueda habitar en su corazón. Es como un diálogo que buscamos con nuestros amigos cuando no sabemos qué hacer o qué camino seguir. De igual forma podemos hacerlo con Dios cuando rezamos porque solo a través de la oración es como iremos descubriendo cada vez más la luz de la fe y fortaleciéndola junto al Señor Jesús. Es esa luz la que guiará nuestro camino en medio de la alegría y el sufrimiento, la que “nos mantendrá a salvo” como explica una parte de la canción.

La encíclica Lumen Fidei nos hace énfasis en este tema:
“En la fe, don de Dios, virtud sobrenatural infusa por él, reconocemos que se nos ha dado un gran Amor, que se nos ha dirigido una Palabra buena, y que, si acogemos esta Palabra, que es Jesucristo, Palabra encarnada, el Espíritu Santo nos transforma, ilumina nuestro camino hacia el futuro, y da alas a nuestra esperanza para recorrerlo con alegría”. (Lumen Fidei n. 7)

viernes, 1 de agosto de 2014

¿DE QUE LE SIRVE AL HOMBRE GANAR EL MUNDO SI PIERDE SU ALMA?


Jesús lo dijo con toda claridad: ¿de que le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma? También nos lo enseñó el santo hermano Pedro recordando que un alma tenemos y si la perdemos no la recobramos.
La vida del alma debe crecer hasta lograr la plena comunión con Dios. Cada día crece con la gracia o se enferma con el pecado. Nosotros debemos recordad que la vida pasa y mientras estamos en la tierra se nos da esa oportunidad de vivir para siempre. Se nos da un camino de felicidad verdadera. Un camino no fácil pero seguro.
Como jóvenes no nos dejemos engañar por todo lo que brilla, porque no todo lo que brilla es oro, tampoco debemos engañarlos por todo lo bonito, porque no todo lo bonito es bueno, lo bueno siempre cuesta, cuidar  nuestra alma es un reto, un reto que vale la pena tomar. 

¿QUÉ PASA CON NUESTRA ALMA?


Para entender lo que pasará con nuestra alma, tenemos que entender qué es. por eso decimos que el alma es el principio espiritual que unido al cuerpo integra a la persona humana. Esto significa que el hombre no es solo cuerpo, tiene un alma espiritual que nunca muere y que debe salvar.

Cuando muere una persona. Sucede la separación del alma y del cuerpo. El cuerpo descansa en el cementerio y al alma vive para siempre. Todo ser humano tiene un alma y un cuerpo desde el inicio de su vida. Es decir, en el momento de la concepción. Los padres aportan el cuerpo y Dios aporta el alma, es por eso que surge una nueva vida y por eso toda vida es sagrada desde sus inicios hasta su final.

A lo largo de la vida, el hombre tiene que luchar no solo por la vida del cuerpo sino también por la vida del alma. Así como siente la necesidad del alimento, calor, descanso y salud. Así también el hombre tiene necesidad de ser feliz, desea lo grande, lo bueno, lo bello y lo verdadero. Este sentimiento y necesidad manifiesta la presencia del alma en el ser humano.

La vida del alma se alimenta de la Gracia. Esta es la vida de Dios que llega al hombre por medio de la oración y los sacramentos. Es así como el alma va creciendo en amistad y comunión con Dios. Esto es muy importante entenderlo en un mundo en el que los hombres parecen haber olvidado su alma y se afanan solo por las cosas que se terminan. Poderes, placeres y vicios que destruyen la imagen de Dios en el hombre.

miércoles, 16 de julio de 2014

¿QUÉ ENTIENDES TÚ POR PROVIDENCIA DIVINA?

Dios nos cuida

Repasando algunos puntos de la teología me encontré con esto en aciprensa y lo explica de esta manera: “la Providencia es Dios mismo considerado en aquel acto por el cual en Su sabiduría Él ordena todos los eventos del universo de manera que se realice el fin por el cual fueron hechas las cosas. Ese fin es que todas las criaturas deban manifestar la gloria de Dios, y en particular que el hombre lo glorifique, reconociendo en la naturaleza, la obra de Su mano; sirviéndolo en obediencia y amor.

Dios preserva el Universo en la existencia. Actúa dentro y con cada criatura en cada y todas sus actividades. A pesar del pecado, debido a la voluntaria perversión de la libertad humana, actuando con la concurrencia, pero contrario al propósito e intención de Dios y a pesar del mal que es consecuencia del pecado. Dirige todos, incluso el mal y el pecado mismo a su finalidad por el cual el universo ha sido creado. Todas estas operaciones de parte de Dios, con la excepción de la creación, son atribuidas en la Teología Católica, a la Divina Providencia.

Quizás se entiende un poco más con este pequeño video.

                

viernes, 25 de octubre de 2013

EL SER HUMANO COMO CRIATURA DE DIOS

A imagen de Dios lo creó

Es de fe que el primer hombre fue creado por Dios. El Concilio IV de Letrán y el Concilio del Vaticano enseña que Dios desde el principio del tiempo creó  de la nada el hombre compuesto de cuerpo y espíritu.


Hay que rechazar el evolucionismo materialista, según el cual todo el ser del hombre -cuerpo y alma- se deriva mecánicamente por evolución a partir del reino animal. A este sujeto, el Papa Pio XII dice en su Encíclica Humani generis las investigaciones tanto paleontología como de la biología y morfología, sobre estos problemas acerca del origen del hombre no han aportado hasta hora nada de positivo, claro y cierto, por eso hay que dejar la respuesta a la pregunta de si un día la ciencia, iluminada y guida por la revelación, podrá ofrecer resultados seguros y definitivos.

La Sagrada Escritura relata en dos lugares la creación del primer hombre: Gen. 1, 27: «Y creó Dios al hombre a imagen suya a imagen de Dios le creó, y los creó varón y hembra.»; Gen. 2, 7: «Formó Yahve Dios al hombre del polvo de la tierra, y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue así el hombre ser animado». Dios formó directamente de materia inorgánica el cuerpo del primer hombre y lo animó infundiéndole el alma espiritual. El hombre ha sido creado por Dios en cuanto al cuerpo y al alma.