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domingo, 25 de junio de 2017

NO TEMAN A LOS QUE MATAN EL CUERPO


El profeta ha abierto con confianza su alma a Dios y se ha quejado. La misión que le ha confiado sólo le trae desgracias. Cuando Jeremías proclama la palabra de Dios no escucha más respuesta que las acusaciones y calumnias de la gente. Le gustaría olvidarse de todo, pero no puede, pues Dios es «como fuego abrasador» que le enciende en su interior. 

En medio de tamaño dolor brilla y vence el celo por el Señor. En efecto, al igual que le sucede a Jeremías, quienes han experimentado el amor de Dios no pueden contener el afán de hablar de Él a quienes no lo conocen, o se han olvidado del Señor. Las palabras del profeta reflejan la confianza en que Dios no le dejará. Jeremías no abandonó su misión, sino que perseveró en ella hasta el final de sus días. El reconocimiento de su debilidad y la posterior fidelidad son como un anticipo de lo que el Señor manifestó a San Pablo cuando éste también se encontraba en graves dificultades: «La fuerza se perfecciona en la flaqueza».

San Pablo enseña dos cosas; la Gracia y la vida, pecado y muerte. a) el pecado de Adán y sus consecuencias, entre ellas, la muerte, que afecta a todos los hombres y la gracia como frutos de la Redención de Cristo.

Este pasaje San Pablo nos revela que, a la luz de la muerte y resurrección de Cristo, podemos conocer que todos estamos implicados en el pecado de Adán, «que se trasmite, juntamente con la naturaleza humana, por propagación, no por imitación y que es propio en cada uno» (CEC, n. 419). Así como el pecado entró en el mundo por obra de quien representaba a toda la humanidad, así también la justicia nos llega a todos por un solo hombre, por el «nuevo Adán», Jesucristo, «el primogénito de toda criatura», «cabeza del cuerpo, que es la Iglesia» Cristo, por su obediencia a la voluntad del Padre, se contrapone a la desobediencia de Adán, devolviéndonos la felicidad y la vida eterna que habíamos perdido. Porque donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.

La existencia del pecado original es verdad de fe. El Papa Pablo VI lo volvió a proclamar: «Creemos que todos pecaron en Adán; lo que significa que la culpa original cometida por él hizo que la naturaleza, común a todos los hombres, cayera en un estado tal en el que padeciese las consecuencias de aquella culpa (Credo del Pueblo de Dios, n. 16).

En el Evangelio se recoge un conjunto de instrucciones y advertencias sobre el modo de llevar a cabo la propagación del Evangelio: son como un protocolo de la misión. Se refieren no sólo a los Apóstoles, sino a todos los discípulos de Cristo que en el desempeño de su tarea habrán de sufrir contradicciones y persecuciones como Él mismo las padeció, pues «no está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su señor» (Mt 10,24).

Y nos dice el Señor; «No les tengan miedo». Jesús invita a la confianza en la paternal providencia de Dios, de la que habló extensamente en el Discurso de la Montaña. Ahora lo hace en el contexto de las persecuciones que espe­ran a sus discípulos, pero a las que no debemos temer. «Si los pajarillos, que son de tan bajo precio, no dejan de estar bajo providencia y cuidado de Dios, Pero esta providencia está en el marco de una misión: hay que confesar a Cristo y hacerlo en voz alta, para que su verdad llegue hasta el último rincón del mundo.

jueves, 4 de diciembre de 2014

UN HOMBRE ALEGRE Y HUMILDE, DESCANSA EN PAZ AMIGO "SAGAZ"

P: Guillermo de Paz Sagastume

El padre Guillermo Sagastume es Originario de Esquipulas, Chiquimula, tercero de ocho hermanos. Luego de trasladarse a vivir a San Andrés Itzapa, Chimaltenango, ingresó a ambos seminarios de la diócesis. Culmino los estudios académicos de formación en el 2008, por lo que fue ordenado Diácono el 24 de Enero del 2009 en la Catedral de Puerto Barrios Izabal por Imposición de manos de su excelencia Monseñor Gabriel Pénate Rodríguezdel.

Su celo apostólico le llevó hasta esa hermana Iglesia particular del VicariatoApostólico de Izabal al cual está incardinado y en donde hasta ahora trabajaba.

Para refrescar sus años de Seminario y renovar la entrega, vivió con mucha ilusión su retiro espiritual -desde el lunes 27 hasta el viernes 31 de julio de 2009-, en nuestro Seminario, previo a la ordenación sacerdotal, el cual le fue dirigido por formadores del mismo.

Descanse en paz amigo “Sagaz”. 

viernes, 28 de noviembre de 2014

EL CHAVO DEL 8, DESCANSE EN PAZ AMIGUITO


Un personaje que marcó nuestra infancia, mas algún capítulo vimos del chavo del 8. Ahora ya está en la presencia de Dios, que descanse en paz Roberto Gómez Bolaños, si él nos hizo reír, regalémosle ahora nuestra oración por él.  

miércoles, 4 de diciembre de 2013

LA MUERTE DEL SER HUMANO

La muerte

¿En qué consiste la muerte del ser humano?
En que el alma se separa del cuerpo. El cuerpo queda aquí en la tierra para ser enterrado o cremado o podría haberse quemado o desaparecido en el mar por algún accidente, etc.

Pero ¿hay gente que le tiene miedo a la muerte?
No hay que tenerle miedo a la muerte. La muerte es el momento más importante de nuestra vida. ¿Se han dado cuenta de esto? Hemos nacido, no para esa vida, sino para la Vida Eterna. Dios nos ha creado justamente para eso: para gozar de su Vida en la eternidad!!! Y para llegar a esa otra Vida, hay que pasar por la muerte. Las personas pueden sufrir mucho, poco o nada justo antes de morir, pero en la muerte misma no hay sufrimiento no hay nada que temer...salvo, por supuesto, que no muramos en gracia y nuestro destino vaya a ser el Infierno.

 Pero... ¿qué pasa con el alma? ¿También muere? El alma no puede morir, porque es inmortal. Nuestra alma, al morir, pasa a la eternidad, a la otra vida.


6. Ahora bien, no todas las almas tienen el mismo destino cuando se separan del cuerpo. Hay diferentes opciones. ¿Cuáles serán? Al morir la persona, el alma que es inmortal puede ir a uno de 3 destinos: Cielo, Infierno y Purgatorio.

martes, 10 de septiembre de 2013

BRILLE, SEÑOR, SOBRE ELLOS LA LUZ ETERNA


Dios Padre Omnipotente, nuestra fe confiesa que tu Hijo ha muerto y ha resucitado. Concede a tus siervos, que han participado ya en la muerte de Cristo, participar también en su resurrección.

Con esta pequeña oración me uno al dolor de nuestros hermanos de San Martín Jilotepeque, un momento de sufrimiento, angustia y también de solidaridad. La pérdida de un ser querido siempre será dolorosa, pero tenemos la esperanza que resucitará, como nos recuerda San Pablo a los Romanos: “Los que por el Bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte”. Pueblo de San Martín la Iglesia está presente en el dolor de cada uno de Ustedes, la Iglesia como Madre no les abandonará.


Que brille, Señor, sobre ellos la luz eterna; vivan con tus santos por siempre, porque tú eres piadoso. Señor, dales el descanso eterno y brille sobre ellos la luz eterna.