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martes, 15 de febrero de 2022

QUE COSA CAMBIARÍAS DEL PASADO



Seguramente habrás escuchado muchas veces esta anécdota, pero te hago una pregunta ¿Lo has aplicado en tu vida? 

Si no lo sabes aquí te cuento: es una breve historia sobre el día en que el diablo se apareció a tres monjes y les preguntó a cada uno qué cambiarían del pasado. El Diablo tienda de esta forma. 

Si les diera el poder de cambiar algo de su pasado, ¿qué cambiarían? 

El primer monje, con gran celo apostólico, respondió rápidamente: Yo te impediría hacer caer a Adán y Eva en el pecado, para que la humanidad no se alejara de Dios. 

El segundo monje, que tenía un corazón lleno de misericordia, respondió: Yo te impediría alejarte de Dios y condenarte eternamente. 

El tercer monje era el más sencillo de los tres. En lugar de responderle al diablo se arrodilló, hizo la señal de la cruz y rezó: “Señor, líbrame de la tentación de lo que pudo haber sido y no fue”. 

El demonio lanzó entonces un grito estridente y retorciéndose del dolor desapareció. 

Atónitos, los otros dos le preguntaron a su compañero de vida consagrada: Hermano, ¿por qué has respondido de esa manera?

El monje explicó: 
  • En primer lugar: no debemos nunca dialogar con el enemigo
  • Segundo: nadie en el mundo tiene el poder de cambiar el pasado
  • Tercero: el diablo no está mínimamente interesado en ayudarnos, sino en aprisionarnos en el pasado para hacernos descuidar el presente.
¿Por qué? 
Porque el presente es el único tiempo en que, por gracia divina, podemos colaborar con Dios. 

La astucia del diablo que aprisiona a las personas y les impide vivir el presente en unión con Dios es “el habría podido ser y no fue”. 

Dejemos el pasado en las manos de la Misericordia de Dios y el futuro en las manos de su Providencia. El presente está en nuestras manos unidas a las manos de Dios.

Si llegaste hasta aquí, déjame tu comentario me ayudará mucho. 

viernes, 24 de marzo de 2017

LIBERACIÓN DEL DOMINIO DEL DIABLO


Por medio de su muerte, Cristo destruyó “al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y libró a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Hebreos 2.14–15). El pecado ya no tiene dominio sobre nosotros (Romanos 6.14). Estamos libres para servir a Dios en justicia con una conciencia limpia. El pecado frustró a los que vivieron bajo la ley de Moisés porque nunca podían librarse de sus garras. Pero “Cristo nos redimió de la maldición de la ley” (Gálatas 3.13).

El mundo está bajo el dominio del diablo y también está condenado con él. Pero Cristo “se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos (Gálatas 1.4). Fue de esta liberación que Pablo se regocijó, diciendo: “Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo” (Gálatas 6.14).

“El enemigo que será destruido es la muerte” (1 Corintios 15.26). La promesa es: “De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte” (Oseas 13.14). 

jueves, 28 de mayo de 2015

¿CHARLIE, CHARLIE. ES UN SIMPLE JUEGO?


En los últimos días, se viralizó en las redes sociales un “juego de invocación de espíritus” denominado “Charlie Charlie” que para algunos sería una versión simplificada de la Ouija.

Millones de jóvenes en todo el mundo aseguran haberlo practicado y hay una ola de preocupación por el presunto riesgo de posesión demoniaca al que se expondrían quienes lo realizan.

El juego de moda -según quienes lo han difundido en videos compartidos a las redes sociales- consiste en un par de lápices o bolígrafos, un papel y la invocación a un espíritu llamado “Charlie” que responde con “sí” o “no” a las preguntas que se le plantean.

Recomendamos a no hacerlo, para evitar problemas, puesto que es un juego donde el demonio se puede servir.


Fuente; Aciprensa

lunes, 3 de noviembre de 2014

LA ASTUCIA DEL DIABLO

El psiquiatra Valter Cascioli, portavoz de la Asociación Internacional de Exorcistas, recordó que “la astucia del diablo es hacernos creer que no existe” y así logra separarnos de Dios y de los demás.

“Sabemos que el que divide, el diablo, no solo nos separa de Dios, sino que separa a las personas, las familias, separa además también de la realidad, porque –por desgracia-, a veces se dan situaciones de enajenación, también mental, que son secundarias a las actividades demoniacas paranormales”.

Agregó que “el número de personas que se dirigen a las prácticas demoniacas está en constante aumento, y tienen graves daños sociales, psicológicos, espirituales y morales. Esto nos preocupa porque tenemos a su vez un aumento de las actividades demoniacas, y de manera especial acosos, obsesiones y sobretodo posesiones diabólicas”.

Que san Miguel Arcángel nos libre de las asechanzas del Demonio.

Fuente; Aciprensa