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lunes, 16 de junio de 2014

HAY QUE CUIDAR LA SALUD

Después de un fin de semana agitada pero reflejando siempre la alegría en atender la parroquia, humanamente el sacerdote se cansa, en lo personal los pies, normalmente se va acumulando el famoso “estrés”, y de vez en cuanto es necesario descansar un poco, cambiar de actividad, buscar un lugar que nos acerque a Dios, el contacto con la naturaleza por ejemplo.

Agradezco a los hermanos sacerdotes que hacen lo posible el ambiente familiar en cualquier momento, y esto nos anima a seguir trabajando con alegría por el Reino de los cielos.

El día de hoy visite un bonito lugar, que me ayudó a descansar y de cierto modo recargar un poco de energía.

 
Belleza natural

Lugar para meditar y rezar
Dos grandes amigos




lunes, 24 de marzo de 2014

LA IMPORTANCIA DE LA CONVIVENCIA


El descanso significa dejar las ocupaciones cotidianas, despegarse de las normales fatigas del día, de la semana y del año. Dejar y despegarse de todo cuanto podría expresarse con el símbolo “Marta”. Es importante que el descanso no sea andar en vacío. Es importante que el descanso se llene con el encuentro. Con la naturaleza, con las montañas, con el mar y con el arbolado.

El hombre, en sabio contacto con la naturaleza, recobra la quietud y se calma interiormente. Pero eso no es aun todo lo que puede decirse del descanso. Hace falta que el descanso se llene de un contenido nuevo, con ese contenido que se expresa en el símbolo de “María”. María significa el encuentro con Cristo, el encuentro con Dios. Significa abrir la vista interior del alma a su presencia en el mundo, abrir el oído interior a la Palabra de su verdad (JUAN PABLO II, Angelus 20-VII-1980).

domingo, 17 de marzo de 2013

LA MUJER ADÚLTERA

Jesús escribiendo

Hemos llegado al quinto domingo de Cuaresma, en el que la liturgia nos propone, este año, el episodio evangélico de Jesús que salva a una mujer adúltera de la condena a muerte, para la cual la ley de Moisés preveía la lapidación (apedreado). Esos hombres piden a Jesús que juzgue a la pecadora con la finalidad de “ponerlo a prueba”. La escena está cargada de dramatismo: de las palabras de Jesús depende la vida de esa persona, pero también su propia vida. De hecho, los acusadores hipócritas fingen confiarle el juicio, mientras que en realidad es precisamente a él a quien quieren acusar y juzgar. Jesús, en cambio, está “lleno de gracia y de verdad”, él sabe lo que hay en el corazón de cada hombre, quiere condenar el pecado, pero salvar al pecador, y desenmascarar la hipocresía.
El evangelista san Juan pone de relieve un detalle: mientras los acusadores lo interrogan con insistencia, Jesús se inclina y se pone a escribir con el dedo en el suelo. San Agustín observa que el gesto muestra a Cristo como el legislador divino: en efecto, Dios escribió la ley con su dedo en las tablas de piedra. Jesús, por tanto, es el Legislador, es la Justicia en persona. Y ¿cuál es su sentencia? “Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra”. Estas palabras están llenas de la fuerza de la verdad, que desarma, que derriba el muro de la hipocresía y abre las conciencias a una justicia mayor, la del amor, en la que consiste el cumplimiento pleno de todo precepto. Es la justicia que salvó también a Saulo de Tarso, transformándolo en san Pablo.
Cuando los acusadores “se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos”, Jesús, absolviendo a la mujer de su pecado, la introduce en una nueva vida, orientada al bien: “Tampoco yo te condeno; vete y en adelante no peques más”. Es la misma gracia que hará decir al Apóstol: “Una cosa hago: olvido lo que dejé detrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio al que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús”. Dios sólo desea para nosotros el bien y la vida; se ocupa de la salud de nuestra alma por medio de sus ministros, liberándonos del mal con el sacramento de la Reconciliación, a fin de que nadie se pierda, sino que todos puedan convertirse. Benedicto XVI

domingo, 18 de noviembre de 2012

EL DESCANSO ES UNACOSA SAGRADA


Descansar en el Señor

 La alternativa entre trabajo y descanso, propia de la naturaleza humana, es querida por Dios mismo, como se deduce del pasaje de la creación en el Libro del Génesis: el descanso es una cosa “sagrada”, siendo para el hombre la condición para liberarse de la serie, a veces excesivamente absorbente, de los compromisos terrenos y tomar conciencia de que todo es obra de Dios.

Día de paz del hombre con Dios, consigo mismo y con sus semejantes, el domingo es también un momento en el que el hombre es invitado a dar una mirada regenerada sobre las maravillas de la naturaleza.

El domingo, escuela de caridad

No sólo la Eucaristía dominical sino todo el domingo se convierte en una gran escuela de caridad, de justicia y de paz. La presencia del Resucitado en medio de los suyos se convierte en proyecto de solidaridad, urgencia de renovación interior, dirigida a cambiar las estructuras de pecado en las que los individuos, las comunidades, y a veces pueblos enteros, están sumergidos.

La caridad