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miércoles, 29 de marzo de 2017

LAS CUATRO BESTIAS...


En el primer año del reinado de Belsasar en Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones mientras yacía en su lecho. Entonces puso por escrito lo más importante de su sueño, y esto es lo que escribió:

«Durante la noche tuve una visión, y en ella veía al gran mar, agitado por los cuatro vientos del cielo. Del mar salían cuatro bestias enormes, cada una diferente de la otra.

»La primera de ellas se parecía a un león, pero sus alas eran las de un águila. Mientras yo la observaba, le arrancaron las alas, la levantaron del suelo, y la obligaron a pararse sobre sus patas traseras, como si fuera un hombre. Y se le dio un corazón humano.

»La segunda bestia que vi se parecía a un oso. Se levantaba sobre uno de sus costados, y entre sus fauces tenía tres costillas. A esta bestia se le dijo: “¡Levántate y come carne hasta que te hartes!”

»Ante mis propios ojos vi aparecer otra bestia, la cual se parecía a un leopardo, aunque en el lomo tenía cuatro alas, como las de un ave. Esta bestia tenía cuatro cabezas, y recibió autoridad para gobernar.

»Después de esto, en mis visiones nocturnas vi ante mí una cuarta bestia, la cual era extremadamente horrible y poseía una fuerza descomunal. Con sus grandes colmillos de hierro aplastaba y devoraba a sus víctimas, para luego pisotear los restos. Tenía diez cuernos, y no se parecía en nada a las otras bestias.

»Mientras me fijaba en los cuernos, vi surgir entre ellos otro cuerno más pequeño. Por causa de éste fueron arrancados tres de los primeros. El cuerno pequeño parecía tener ojos humanos, y una boca que profería insolencias.

sábado, 12 de noviembre de 2016

CUIDADO QUE NADIE LOS ENGAÑE


En estos últimos domingos, la liturgia nos invita a meditar en los novísimos (últimos) del hombre, en su destino más allá de la muerte. En la Primera lectura de hoy el profeta Malaquías nos habla con fuertes acentos de los últimos tiempos: Mirad que llega el día, ardiente como un horno. Y Jesús nos recuerda en el Evangelio que hemos de estar alerta ante su llegada al fin del mundo: Cuidado que nadie los engañe.

Algunos cristianos de la primitiva Iglesia juzgaron como inminente esta llegada gloriosa de Cristo. Pensaron que el fin de los tiempos estaba cerca y por eso, descuidaron su trabajo y andaban muy ocupados en no hacer nada. Por eso, San Pablo les llama la atención, y les recomienda que trabajen para ganarse el pan.

Además, el cristiano convierte su trabajo en oración si busca la gloria de Dios y el bien de los hombres en lo que está realizando, si pide ayuda al comenzar su tarea, en las dificultades que se presentan, si da gracias después de concluido un asunto, al terminar la jornada. El trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor.

El Evangelio nos habla de la última venida del Hijo del hombre. Se acerca el final del año litúrgico y la Iglesia nos presenta la parusía, y al mismo tiempo quiere que pensemos en nuestro fin: muerte, juicio, infierno o cielo. El fin de un viaje condiciona su realización. Si escoges el cielo, habrás de ser coherente con la Gloria que quieres conquistar. Siempre, libremente. Al infierno no va nadie por la fuerza; ni al cielo. Dios es justo y da a cada uno lo que se ha ganado, ni más ni menos. No castiga ni premia injustamente. Respeta nuestra libertad. Sin embargo, hay que tener presente que al salir de este mundo la libertad ya no podrá escoger.

«Morir en pecado mortal sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1033).

viernes, 3 de enero de 2014

COSAS QUE DEBEMOS SABER

Lázaro y el rico

JUICIO PARTICLAR El juicio particular se da en el momento de la muerte, cuando cada uno es juzgado según sus obras, para ir a gozar con Dios (PARAISO) o para sufrir lejos de Él (infierno)

Lc. 23-43 Respondió Jesús: realmente te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso. Ese hoy mismo se refiere al gozo del alma ya inmediatamente después de la muerte.

2 cor 5,8 nos gustaría salir de este cuerpo para ir a vivir junto al Señor.

Lc. 16, 22-23 pues bien, murió el pobre y fue llevado por los ángeles hasta el cielo cerca de Abraham, murió también el rico y lo sepultaron. Estando en el infierno, en medio de tormentos, el rico levanta los ojos y ve de lejos a Abraham y a Lázaro cerca de él. Aquí se habla de dos destinos diferentes, según las obras de cada uno.

JUICIO FINAL: Jn 5, 28-29 sepan que llega la hora en la que todos los que están en el sepulcro oirán mi voz. Los que hicieron el bien saldrán y resucitarán para la vida, pero los que obraron el mal resucitarán para la condenación.

Hechos 24,15 creo todo cuanto está escrito en la ley y los profetas y tengo la misma esperanza en Dios que tienen ellos, sé que habrá una resurrección tanto de justos como de pecadores.

INFIERNO Según la Biblia, el infierno es el castigo eterno para los ángeles rebeldes (demonios) y sus seguidores.

Mt. 13-50 y los arrojarán al horno ardiente donde habrá llanto y desesperación.

Mt. 25-41 al mismo tiempo dirá a los que estén a su izquierda: apártense de mí malditos, vayan al fuego eterno que ha sido destinado para el diablo y sus ángeles.

2 Ts 2,9 serán condenados a la perdición eterna, lejos del rostro del Señor y de su poderosa gloria.

PURGATORIO. El purgatorio es un estado intermedio entre la muerte y la gloria. No es un estado definitivo como el infierno o la gloria. Los que mueren en gracia de Dios pero no plenamente purificados, antes de llegar a la gloria tienen la oportunidad de purificarse mediante el sufrimiento.

Mt. 12-32 el que insulte al Hijo del hombre será perdonado, pero el que insulte al Espíritu Santo no será perdonado, ni en esta vida ni en la otra.

1cor, 3-15 pero si es obra que se convierte en cenizas, él mismo se salvará como quien pasa por el fuego y se quedará sin nada.

Ap. 21-27 en ella no entrará nada manchado. Si morimos no plenamente purificados pasaremos por ese estado de purificación antes de entrar en la gloria.

Mt 18-34 lo entregó a la justicia hasta que pagara toda la deuda. La Iglesia enseña que podemos ayudar a los que están purificándose después de la muerte con nuestras oraciones, sacrificios y buenas obras. Esta práctica se fundamenta desde el Antiguo Testamento.


2Mc 12-46 Esta fue la razón por la que Judas ofreció este sacrificio por los muertos; para que fueran perdonados de sus pecados.

martes, 3 de diciembre de 2013

PREGUNTAS FRECUENTES

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos, el Perdón de los Pecados, la Resurrección de la carne y la Vida Eterna.

De todos estos artículos de fe que rezamos al final del Credo, ¿cuáles se referirán específicamente a la Escatología, a las Realidades Ultimas? La Resurrección de la carne y la Vida Eterna. Todo esto viene después de esta vida. Concretamente, después de que morimos.

2. Pero hay uno de esos últimos artículos del Credo que está relacionado con la Vida Eterna. ¿Cuál será? La Comunión de los Santos.

¿Qué es la Comunión de los Santos? La Comunión de los Santos es la unión de los que estamos en la tierra, con los que están en el Purgatorio y con los que están en el Cielo.


Pero antes de revisar esta otra doctrina de la Iglesia Católica, vamos a ver qué sucede después de la muerte y cómo es la muerte.

Comunión con los Santos

viernes, 29 de noviembre de 2013

¿QUE ES LA ESCATOLOGÍA?

Para refrescar la memoria, vamos a recordar algunas cosas que nos pueden ayudar en la vida cristiana. Las verdades esenciales de la escatología han sido definidas por la Iglesia, principalmente en el Cuarto Concilio Laterano (1215) y en la constitución Benedictus Deus del Papa Benedicto XII, en 1336.


Ahora veamos lo que es en sí. La Escatología es la rama de la teología sistemática que trata sobre los novísimos: muerte, juicio, cielo, infierno y purgatorio. Muchas falsas enseñanzas en el campo de la escatología han sido propagadas sobre todo por las sectas. Estas suelen basarse en falsas interpretaciones de las Sagradas Escrituras.
El Purgatorio