Mostrando entradas con la etiqueta El Divorcio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Divorcio. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de abril de 2015

NO SABEMOS LO QUE TENEMOS HASTA QUE LO PERDEMOS (II PARTE)


El segundo día, los dos estábamos más relajados. Ella se apoyó en mi pecho. Pude sentir su fragancia, me di cuenta que hacía tiempo que no la miraba detenidamente. Ya no era tan joven, tenía algunas arrugas, algunas canas. Era notable el daño de nuestro matrimonio. Por un momento pensé y me pregunté. ¿Qué fue lo que le hice? 

El cuarto día, la cargué, sentí que la intimidad estaba regresando entre ambos. Esta era la mujer que me dio 10 años de su vida. En el quinto y sexto día, seguía creciendo nuestra intimidad. No le dije nada al respecto a …., pero cada día era más fácil cargar a mi esposa. Pensé que me estaba acostumbrando a cargarla porque era menos notable cargar el peso de su cuerpo conforme pasaban los días.

Una mañana ella estaba viendo que ponerse, se había probado muchos vestidos pero no servían. Se quejó diciendo: ¡Mi ropa se ha puesto grande!!! Y fue ahí que me di cuenta que estaba muy delgada, y esa era la razón por la cual yo no sentía su peso al cargarla. 

De pronto sentí que le había enterrado mucho dolor y amargura. Sin darme cuenta le toqué su cabello, en ese momento nuestro hijo entró a la recamará y dijo: papá llegó el momento de que cargues a mamá hasta la puerta.

Para mi hijo ver a su padre día tras día cargar a su mamá hasta la puerta, se había convertido en una parte esencial de su vida. Mi esposa lo abrazó, yo vire mi cara, sentí temor que cambiara mi forma de pensar sobre el divorcio.

Cargar a mi esposa en mis brazos hasta la puerta, se sentía igual que el primer día de nuestra boda. Ella acariciaba mi cuello suavemente y natural, yo la abrazaba fuerte, igual que nuestra noche de bodas. La abracé y no me moví, pero la sentí tan livianita y delgada que me dio tristeza.

El último día igual la abracé y no quería moverme, quería que el momento durara mucho más.

Manejé para la oficina, un impulso dentro de mí me hizo cambiar de dirección. Al llegar a mi nuevo destino salí del auto, subí las escaleras y al tocar la puerta …. me abrió. La vi a los ojos y sin vacilar le dije: Lo siento, no quiero ni voy a divorciarme de mi esposa.

…. me miró con asombro, quería explicaciones. Yo, amaba a mi esposa y ella a mí. Era que entramos en rutina y estaba aburrido, no valoré los detalles de nuestra vida, hasta que empecé a cargarla de nuevo, me di cuenta que debo y quiero cargarla por el resto de nuestras vidas.

…. lloró, me dio una bofetada y cerró la puerta. Bajé las escaleras, subí al auto y llegué a la florería. Compré el arreglo más hermoso para mi esposa.

La joven en la florería me entregó una tarjeta, donde de puño y letra escribí: “Te cargaré todas las mañanas hasta que la muerte nos separe”.

Llegué a mi casa con flores en la mano y una sonrisa, corrí y subí para encontrarme con mi esposa, pero ella estaba muerta.

Le habían detectado cáncer y yo estaba tan ocupado con …. que no me di cuenta. Mi esposa sabía que se estaba muriendo, y por ese motivo pidió un mes de aviso antes del divorcio, para que nuestro hijo no le quedará un mal recuerdo de la vida matrimonial de sus padres. Para que no tuviera una reacción negativa. Por lo menos, le quedaría saber que su padre era un esposo que amaba a su esposa.

Estos pequeños detalles es lo que importa en una relación, no la casa, el carro, el dinero en el banco. Crean un ambiente que crees te llevará a la felicidad, pero en realidad, no es así.

Y recuerda, "No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos".

jueves, 23 de abril de 2015

NO SABEMOS LO QUE TENEMOS HASTA QUE LO PERDEMOS (I PARTE)


Cuando llegué a mi casa esa noche, mientras mi esposa me servía la cena, le agarré su mano y le dije, tengo algo que decirte. Ella se sentó y comió callada. La observé y vi el dolor en sus ojos, de pronto no sabía cómo abrir mi boca, pero tenía que decirle lo que estaba pensando. "Quiero el divorcio". Ella no parecía estar disgustada por mis palabras y me preguntó suavemente ¿por qué?... No supe que responder.

Esa noche no hablamos, sólo escuche lo mucho que lloraba. Sabía que quería saber qué estaba pasando con nuestro matrimonio, pero no pude contestarle. Sucedió que ella había perdido mi corazón, ahora le pertenecía a otra mujer llamada …. Yo ya no amaba a mi esposa, solamente le tenía lástima.

Con un gran sentido de culpabilidad, escribí un acuerdo de divorcio y en este acuerdo ella se quedaba con la casa, el carro y el 30% de nuestro negocio. Ella miró el acuerdo y lo rompió a pedazos.

Ella pasó 10 años de su vida conmigo y éramos como extraños. Yo le tenía lástima, por todo su tiempo perdido, su energía pero ya no podía cambiar, yo amaba a …. De pronto empezó a gritar y a llorar para desahogarse. La idea del divorcio ahora era más clara para mí.

Al día siguiente llegué a casa y la encontré escribiendo en la mesa. No cené y me fui a dormir, estaba muy cansado de haber pasado el día con ..... Cuando desperté, todavía estaba mi esposa escribiendo en la mesa. No me importó, me viré y seguí durmiendo.

Por la mañana mi esposa me presentó sus condiciones para el divorcio. No quería nada de mí, pero necesitaba un mes de aviso antes del divorcio. En sus condiciones me pedía que por un mes tendríamos que vivir como hasta ahora, vivir normal.

Su razón era simple, nuestro hijo tenía todo ese mes exámenes y no quería molestarlo con nuestro matrimonio quebrantado. Yo estuve de acuerdo, ella tenía otra petición. Que me acordara cuando yo la cargué a nuestro cuarto el día que nos casamos. Me pidió que por ese mes, todos los días la cargara del cuarto hasta la puerta de salida de la casa.

Pensé que se había vuelto loca, pero para llevar la fiesta en paz, y para que firmara el divorcio después del mes, acepté.

Le conté a …. lo que mi esposa me había pedido. Ella se reía en voz alta, y decía que era absurdo la petición, que no importaba que truco usara, tendría que darle la cara al divorcio.

Mi esposa y yo no teníamos contacto físico desde que expresé mis intenciones de divorcio, así que cuando la cargué el primer día hasta la puerta de salida, los dos nos sentimos mal, incómodos. Nuestro hijo caminaba detrás aplaudiendo y diciendo: Papá está cargando a mi mami en sus brazos. 

Sus palabras me causaron mucho dolor. Caminé los 10 metros con mi esposa en mis brazos, ella cerró los ojos y me dijo en voz baja: No le digas a nuestro hijo del divorcio. Afirmé con la cabeza un poco disgustado, la bajé cuando llegué a la puerta, y se fue a esperar el transporte para ir al trabajo. CONTINUARÁ.

Texto original; Elvira Rg

martes, 1 de julio de 2014

¿PUEDE COMULGAR UNA PERSONA DIVORCIADO/A QUE SE HA VUELTO A CASAR POR LO CIVIL? (II PARTE)


Benedicto XVI dice lo siguiente en su homilía para el VII Encuentro Mundial de las Familias en Milán: “Quisiera dirigir unas palabras también a los fieles que, aun compartiendo las enseñanzas de la Iglesia sobre la familia, están marcados por las experiencias dolorosas del fracaso y la separación. Sabed que el Papa y la Iglesia os sostienen en vuestra dificultad. Os animo a permanecer unidos a vuestras comunidades, al mismo tiempo que espero que las diócesis pongan en marcha adecuadas iniciativas de acogida y cercanía”.
El último Sínodo de Obispos sobre “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana” (7-28 de octubre de 2012), ha vuelto a ocuparse de la situación de los fieles que tras el fracaso de una comunidad de vida matrimonial (no el fracaso del matrimonio como tal, que permanece en cuanto sacramento), han establecido una nueva unión y conviven sin el vínculo sacramental del matrimonio.
En el mensaje conclusivo, los Padres sinodales se dirigieron a ellos con las siguientes palabras: “A todos ellos les queremos decir que el amor de Dios no abandona a nadie, que también la Iglesia los ama y es una casa acogedora con todos, que siguen siendo miembros de la Iglesia, aunque no puedan recibir la absolución sacramental ni la Eucaristía. Que las comunidades católicas estén abiertas a acompañar a cuantos viven estas situaciones y favorezcan caminos de conversión y de reconciliación”.

viernes, 27 de junio de 2014

LA BODA MAS CONMOVEDORA

Les dejo un caso real y reciente, y si nos detenemos a pensar, cuantos casos familiares que deberían terminar así, con el Santo Matrimonio. Leamos lo que pasó:
Rowden y Leizl planeaban casarse el 8 de julio de 2014, el día del 30.º cumpleaños de Rowden. Junto con su adorable hija de 2 años eran una familia perfecta. En mayo a Rowden le diagnosticaron una terrible enfermedad: cáncer de hígado en estadio IV. Su último deseo era casarse con su único y verdadero amor.

Después de 12 horas de preparativos, su sueño se cumplió. Como Rowden no podía salir del hospital para ir a la iglesia, el personal médico hizo lo posible para que la iglesia fuera a él. Rowden Go falleció el 11 de junio de 2014 a la edad de 29 años, menos de 10 horas después de la boda. Fuente: Hasset Go

           

¿PUEDE COMULGAR UNA PERSONA DIVORCIADO/A QUE SE HA VUELTO A CASAR POR LO CIVIL? (I PARTE)

El cuerpo de Cristo

La discusión sobre la problemática de los fieles que tras un divorcio han contraído una nueva unión civil no es nueva. Siempre ha sido tratada por la Iglesia con gran seriedad, con la intención de ayudar a las personas afectadas, puesto que el matrimonio es un sacramento que alcanza en modo particularmente profundo la realidad personal, social, e histórica del hombre. A causa del creciente número de afectados en países de antigua tradición cristiana, se trata de un problema pastoral de gran trascendencia. 


Hoy los creyentes se interrogan muy seriamente: ¿No puede la Iglesia autorizar a los cristianos divorciados y vueltos a casar, bajo determinadas condiciones, a recibir los sacramentos? ¿Les están definitivamente atadas las manos en estas cuestione? Los teólogos, ¿realmente han considerado todas las implicaciones y consecuencias al respecto?

Es una situación un poco complicada y la Iglesia lo resuelve con lo siguiente:

La carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la recepción de la comunión eucarística por parte de los fieles divorciados que se han vuelto a casar, del 14 de septiembre de 1994, ha confirmado que la praxis de la Iglesia, frente a esta pregunta, “no puede ser modificada basándose en las diferentes situaciones” (n. 5). Además, se aclara que los fieles afectados no deben acercarse a recibir la sagrada comunión basándose en sus propias convicciones de conciencia: “En el caso de que él lo juzgara posible, los pastores y los confesores (…), tienen el grave deber de advertirle que dicho juicio de conciencia está reñido abiertamente con la doctrina de la Iglesia” (n. 6).

Si existen dudas acerca de la validez de un matrimonio fracasado, éstas deberán ser examinadas por el tribunal matrimonial competente (cfr n. 9). Sigue siendo de fundamental importancia obrar “con solícita caridad [para] hacer todo aquello que pueda fortalecer en el amor de Cristo y de la Iglesia a los fieles que se encuentran en situación matrimonial irregular. Sólo así será posible para ellos acoger plenamente el mensaje del matrimonio cristiano y soportar en la fe los sufrimientos de su situación. En la acción pastoral se deberá cumplir toda clase de esfuerzos para que se comprenda bien que no se trata de discriminación alguna, sino únicamente de fidelidad absoluta a la voluntad de Cristo que restableció y nos confió de nuevo la indisolubilidad del matrimonio como don del Creador” (n. 10).

viernes, 25 de abril de 2014

LA MUJER "DIVORCIADA" A LA QUE EL PAPA "AUTORIZÓ" RECIBIR LA COMUNIÓN


La noticia acerca de una llamada del Papa a una mujer argentina que convive con un hombre divorciado se ha convertido en eso que se suele denominar como viral. La particularidad que ha disparado la mundialización del suceso se debe a una supuesta autorización para que la mujer -de nombre Jacqueline Lisboa- pueda acceder al sacramento de la Eucaristía no obstante su situación personal. "El Papa me ha llamado y me ha dicho que un divorciado no hace mal si toma la comunión", dicen que dijo "el Papa" Francisco.

La supuesta llamada habría estado motivada por una carta que Jacqueline le habría escrito al Papa Francisco en 2013. El primero que contó algo sobre la supuesta llamada fue Julio Sabetta, el hombre con el que vive Jacqueline, desde su perfil de Facebook. Ahora la historia sobre lo supuestamente ocurrido circula por todas partes (dándola por cierta) como circula por muchos medios de comunicación Jacqueline contando su historia. 

Evidentemente todo esto tiene los ingredientes para polemizar, entretener y -desde un punto de vista mediático- suscitar morbo. Curioso que hasta el momento a pocos se les haya ocurrido pensar en que lo contado sea más bien falso. Falso por varios motivos: dada la fama de las llamadas del Papa en Argentina proliferan los imitadores que para desgracia de quienes reciben las llamadas nunca saben si de verdad les llamaron desde Roma o desde el barrio vecino (lo reconoce la misma Jacqueline en esta entrevista que le hacen en Cadena 3: ella misma había contado que esperaba alguna llamada del Papa así que con ese aviso era más fácil jugarle una broma). 

Falso porque la Santa Sede no ha confirmado esto y por mucho que se quiera hacer pasar al Papa Francisco como un liberal-progresista ya ha dicho en repetidas ocasiones él mismo que es hijo de la Iglesia y sigue su doctrina. Visto que lo que refiere Jacqueline va contra esa doctrina de la Iglesia es más bien dudoso que el Papa Francisco se ponga a hacer llamadas para dispensar individualmente a personas de vivir las normas de fe a sabiendas de que esto luego puede terminar -como ha sucedido en este caso- en la prensa internacional.

Por último: para mayor precisión habría que decir que Jacqueline no está divorciada, el divorciado es la persona con la que está casada civilmente. Por una entrevista que el señor Sabetta a dado a LT3 AM680 se pueden advertir imprecisiones ("el Papa me ha dicho" y luego "el Papa ha dicho a mi mujer") que aumentan al 99.99% las posibilidades de que les han hecho una broma.

Actualización: por la mañana del 24 de abril de 2014 el portavoz oficial de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, ha emitido esta declaración oficial sobre el caso de esta llamada telefónica: 


''En el ámbito de las relaciones personales pastorales del Papa Francisco ha habido diversas llamadas de teléfono. Como no se trata absolutamente de la actividad pública del Papa no hay que esperar informaciones o comentarios por parte de la Oficina de Prensa. Las noticias difundidas sobre esa materia -ya que están fuera del ámbito propio de las relaciones personales- y su amplificación mediática no tienen por lo tanto confirmación alguna de fiabilidad y son fuente de malentendidos y confusión. Por lo tanto hay que evitar deducir de esta circunstancia consecuencias relativas a la enseñanza de la Iglesia''. Texto Original