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domingo, 28 de febrero de 2016

LA CONVERSIÓN


La página del evangelio de san Lucas, que se proclama en este tercer domingo de Cuaresma, refiere el comentario de Jesús sobre dos hechos. El primero: la revuelta de algunos galileos, que Pilato reprimió de modo sangriento; el segundo, el desplome de una torre en Jerusalén, que causó dieciocho víctimas. Dos acontecimientos trágicos muy diversos: uno, causado por el hombre; el otro, accidental.

Según la mentalidad del tiempo, la gente pensaba que la desgracia se había abatido sobre las víctimas a causa de alguna culpa grave que habían cometido. Jesús, en cambio, dice: “¿piensan que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos?... O aquellos dieciocho, ¿piensan que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén?”. En ambos casos, concluye: “No, les aseguro; que si no se conviertan, todos perecerán del mismo modo”.

sábado, 28 de marzo de 2015

JESÚS BUSCA A LOS PECADORES


Jesús busca a los pecadores. Hasta declara solemnemente que por eso vino a  la tierra; “No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mc. 2,17)

“Les digo que habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión”.

Hemos terminado la jornada de confesiones en este año con mucha satisfacción, agradecemos a Dios por haber suscitado la conversión de sus hijos.

viernes, 27 de marzo de 2015

CONVERTIR ES CAMBIAR DE VIDA


Convertirse significa cambiar de vida, pasar del pecado a la vida de Dios, conformar nuestra vida con la de Jesús para que se realice el designo del amor de Dios.


Convertirse es pasar de una de cansada a tibia a una fe viva, activa y entusiasma. Se puede decir en cierto sentido que la conversión coincide con el perdón de Dios. De hecho, es su perdón que produce la conversión, aunque con nuestra libre colaboración.

Nos convertimos cuando la gracia de Dios que ha conseguido cambiar nuestro corazón. Para entender la Confesión y convencernos de aprovecharla, es preciso conocer y reconocer el amor misericordioso de Jesús hacia los pecadores

jueves, 26 de marzo de 2015

¿NO ES SUFICIENTE PEDIR PERDÓN A DIOS?


¿No es suficiente pedir perdón a Dios? ¿Qué tiene que ver el sacerdote, que es un hombre como los demás?


 Claro que es Dios quien perdona; es su amor que nos empuja a darnos cuenta de nuestro pecado y a pedir perdón. Tu capacidad de pedir perdón viene de Él.

Pero el perdón de Dios no es algo privado entre Dios y tú, necesita una señal  que lo haga visible, y dicha visibilidad la da el sacerdote, que a pesar de ser hombre pecador como los demás, en la Confesión está en lugar de Dios, lo representa y tiene sus mismos poderes. 

miércoles, 25 de marzo de 2015

UN HOMBRE QUE HABLA POCO, PERO EDIFICA MUCHO

Feliz cumpleaños padre Lino
Hay que aceptar que nuestra debilidad nos lleva a veces a caer de nuevo  en los pecados confesados, y seguir decididos a luchar con todas nuestras fuerzas contra las tentaciones.

Comunidad "Pa ley", Poaquil

Santa Apolonía
Dios nos ha prometido que con su ayuda triunfaremos poco a poco del mal. Dejar de acercarse a  la Confesión con esta excusa significa perder oportunidades de mejorar nuestra vida.

Administrando el sacramento de la Misericordia de Dios, también le agradecemos por el don de la vida, nuestro querido sacerdote Lino Bal Catú está de cumpleaños, un sacerdote humilde y sencillo, pero es un hombre de mucha oración. Dios le bendiga padre Lino y gracias por enseñarnos la vida de oración.






martes, 24 de marzo de 2015

RECONOCERNOS PECADORES


El primer paso necesario para confesarse bien consiste en reconocernos pecadores y necesitados de la misericordia de Dios. El que se cree  santo y piensa que sólo los demás son pecadores (“no sé qué decir”) no  se da cuenta de que Jesús invita a todos   a la conversión.

¿ERES ENEMIGO DE DIOS?


Si nos preguntamos porque nos acercamos poco al sacramento de la Reconciliación (o Confesión o  Penitencia) con la excusa de que nos  resulta difícil, decepcionante, rutinario, tal vez tengamos que admitir que no conocemos bien este sacramento, que nos  brinda alegría del perdón y energía nueva para convertirnos, amar sin reserva y vivir una vida nueva. Es preciso entonces cambiar postura frente a este máximo.

No siempre los cristianos tenemos este valor. Muchos no quieren saber nada y siguen viviendo en pecado, enemigos de Dios.

¿Y tú, desde  cuándo no te confiesas? ¿Por qué dejaste de aprovechar este don del Señor?

sábado, 21 de marzo de 2015

EL HOMBRE ES MÁS HOMBRE CUANDO SE ARRODILLA ANTE DIOS


De vez en cuando te sientes invitado a reconocer tus pecados y a pedir perdón a Dios y a los hermanos, a  lo mejor porque se acerca alguna solemnidad como Navidad o Pascua de Resurrección.

Otras veces, sin que nadie te lo recuerde, en tu misma conciencia que te lleva a la Confesión para recibir el perdón de Dios.

Para reconocer nuestros propios pecados hay que ser valientes y tener mucha fe en Dios. Para confesarlos a veces se necesita  todavía más valor. Y sobre todo hay que saber cómo es verdaderamente el asunto.

jueves, 12 de marzo de 2015

NO ENCUENTRO A UN SACERDOTE


De todas las excusas para no confesarnos yo considero que este es el último. “No encuentro un padre”. Los sacerdotes no son una raza en extinción, hay miles de ellos. En el último de los casos, en la sección amarilla busca el teléfono de tu parroquia; si ignoras el nombre, busca por la diócesis, así será más sencillo. De este modo podrás saber, en tres minutos como máximo, el nombre de un padre con el que te puedes confesar, e incluso concertar una cita para que no tengas que esperar.

miércoles, 11 de marzo de 2015

¿PEREZA PARA CONFESARTE?


Muchas veces hemos dicho que nos da pereza el confesarnos, puede ser toda la verdad que quieras, pero no creo que sea un obstáculo verdadero, puesto que es bastante fácil de superar. Es como si uno dijese que hace un año que no se baña porque le da pereza.

No tengo tiempo, puede ser otra de las excusas. No creo que te creas que en los últimos meses no hayas tenido disponibles diez minutos para confesarte. ¿Te animarías a comparar cuántas horas de televisión has visto en ese tiempo? Multiplica el número de horas diarias que ves por el número de días.

sábado, 7 de marzo de 2015

¿Y SI EL CONFESOR PIENSA MAL DE MI?


El sacerdote está para perdonar. Si pensara mal, sería un problema suyo del que tendría que confesarse. De hecho, siempre tiende a pensar bien: valora tu fe (sabe que si estás ahí contando tus pecados, no es por él, sino porque crees que él representa a Dios), tu sinceridad, tus ganas de mejorar, etc.

Supongo que te darás cuenta de que sentarse a escuchar pecados, gratuitamente -sin ganar un centavo-, durante horas, si no se hace por amor a las almas, de nada sirve. De ahí que, si te dedica tiempo, te escucha con atención, es porque quiere ayudarte y le importas. Aunque no te conozca te valora lo suficiente como para querer ayudarte a ir al Cielo.

jueves, 26 de febrero de 2015

NO CAIGAS EN SU TRAMPA


En nuestra confesión podemos pensar “me da vergüenza”, es lógico, pero hay que superarla. Hay un hecho comprobado universalmente: cuanto más te cueste decir algo, tanto mayor será la paz interior que consigas después de decirlo. Y cuesta, precisamente, porque te confiesas poco; en cuanto lo hagas con frecuencia, verás cómo superarás esa vergüenza.

Asimismo, no creas que eres tan original. Lo que vas a decir, el sacerdote ya lo ha escuchado miles de veces. A estas alturas de la historia, es difícil creer que puedas inventar pecados nuevos.

Por último, no te olvides de lo que nos enseñó un gran santo: el Diablo quita la vergüenza para pecar, y la devuelve aumentada para pedir perdón. No caigas en su trampa.

viernes, 11 de abril de 2014

NO RECUERDO MIS PECADOS

Hay que reconocer nuestros pecados

Primero hay que poner mucho cuidado a la fácil superficialidad que nos condiciona, y superarla. En todo caso el sacerdote puede también ayudarte. Con la buena voluntad esta es una dificultad seguramente superable.

Me da vergüenza decir ciertos pecados: Hay que superar la vergüenza al momento de confesarse; sería  bueno que te diera vergüenza más bien  en el momento de la tentación.

Claro que es más fácil superar esta dificultad si se tiene un sacerdote conocido y de confianza, que además de perdonarnos los pecados, es también nuestro guía espiritual. Con el guía se habla de las cosas que dan sufrimiento, de las alegrías de nuestro futuro, de la fatiga y de la belleza que conlleva el seguir los caminos de Jesús.

El elemento principal no es confesar nuestros pecados, sino arrepentirnos, reconciliarnos con Dios y con los hermanos.

A menudo me pasa que no digo todos los pecados: Para recibir el perdón en la Reconciliación hay que confesar todos los pecados graves cometidos después de la última Confesión bien hecha.

Si la Confesión es incompleta porque se calle voluntariamente algún pecado grave, no se recibe el perdón por ningún pecado, y además se comete un pecado llamado sacrilegio, porque se profana el sacramento.

Es importante saber que el sacerdote no es quien para  juzgar o condenar por los pecados que se confiesan; su tarea es ser signo de la misericordia de Dios y garantizar su perdón. Es Dios quien perdona; el sacerdote es sólo ministro del perdón.

Además el sacerdote toma el gravísimo compromiso del secreto absoluto acerca de los pecados conocidos durante la Confesión. Por ningún motivo puede revelarlos  a nadie.

martes, 8 de abril de 2014

LAS PARTES ESENCIALES DE LA CONFESIÓN

Soy pecador Señor

Podemos resumirlas de la siguiente manera:

v  examen de conciencia,
v  contrición (arrepentimiento),
v  confesión,
v  absolución,
v  cumplir la penitencia

No son actos aislados, sino son elementos necesarios para recuperar la alegría de la amistad Dios y con los hermanos.

QUISAS NOS PUEDE SERVIR LO SIGUIENTE

v  Vivir con Dios
¿Has  rezando todos los días para agradecerle a Dios y pedir su ayuda?
¿Cómo te acercaste a la comunión?
¿Te has dejado distraer por los vecinos  o por alguna otra cosa?
¿Has agradecido a Jesús que ha venido dentro de ti?
¿Cómo te portas en la Iglesia?
¿Te concentras o conversas con los vecinos?
¿Escuchas con atención la palabra de Dios?

v  Domingo y fiestas
¿Has participado en la Eucaristía?
¿Has tomado parte activa en la oración y el canto?
¿Has hecho algo particularmente bueno para enriquecer el día del Señor?

v  Padres
Dios nos ha dado a los padres y a otras personas para que nos cuiden y nos ayuden. Por eso estamos llamados a escucharlos y a ser buenos con ellos.
¿Has respetado a tus padres?
¿Has tomado en serio sus indicaciones, órdenes, consejos?

v  Prójimo
¿Has sido  atento y respetuoso con los demás?
¿Has tratado de ayudarles?
¿Cómo te has portado con tus hermanos y parientes?
¿Hay alguien con quién no estás en paz? ¿O a quién tratas mal?
Si peleas con alguien, tratas de pacificarte  lo más pronto? ¿O sigues enojado?
¿Has sido envidioso?
¿Criticas, calumnias?

v  Verdad
La amistad y el convivir entre personas es posible sólo si se tienen como fundamento la estima y la confianza mutua. Por eso Dios quiere que seamos sinceros.
¿Has faltado a la verdad? ¿Por qué?
¿Ha cumplido con las promesas hechas?
¿Admites tus errores cuando te equivocas? ¿O quieres tener siempre la razón? ¿O buena excusas?
¿Reflexionas algunas veces sobre los muchos dones con que Dios te ha enriquecido?

v  Estudio, trabajo
¿Has sido fiel a tus compromisos de estudio o trabajo?
¿Has colaborado para la buena marcha de tu grupo?
¿Te has dedicado al estudio con seriedad?

viernes, 28 de marzo de 2014

FE EN DIOS PARA TENER VALOR DE CONFESAR NUESTROS PECADOS

Gran ejemplo

De vez en cuando nos sentimos invitado a reconocer nuestros pecados y a pedir perdón a Dios y a los hermanos, a  lo mejor porque se acerca alguna solemnidad como la Cuaresma, Navidad o Pascua de Resurrección.

Otras veces, sin que nadie nos lo recuerde, en nuestra misma conciencia nos lleva a la Confesión para recibir el perdón de Dios.


Para reconocer nuestros propios pecados hay que ser valientes y tener mucha fe en Dios. Para confesarlos a veces se necesita  todavía más valor. Y sobre todo hay que saber cómo es verdaderamente el asunto.

Pecador me concibió mi madre dice el salmo

miércoles, 5 de marzo de 2014

CUARESMA; TIEMPO DE GRACIA

Hoy hemos iniciado la Cuaresma, con la imposición de las cenizas que nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la oración, la penitencia, la limosna  y ayuno.

En este día se utiliza las cenizas que se obtienen de las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás". Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

Debemos de intensificar el ayuno y la abstinencia en este tiempo. El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.

La oración nos pide el Señor siempre para no caer en tentación, pero en estos días debemos de aumentar un poco más, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad. 

Y en la parroquia de San Bernardino también empezamos la cuaresma con pie derecho, en todas las misas los fieles estuvieron muy atentos al llamado del Señor para estos días. Hubo una misa con todos los alumnos de los colegios católicos, la participación de los niños también fue muy activa.








Que el Señor nos ayude a todos queridos hermanos en este tiempo de gracia y de gozo.

sábado, 2 de noviembre de 2013

ACOGER LA GRACIA DE DIOS

Sicómoro

El hecho que hemos escuchado en el evangelio ilustra la misericordia de Dios ante la conversión del pecador. Zaqueo es un hijo de Abrahám que, sin embargo, parece que no vivía las condiciones de la Alianza. Pero Jesús ha venido a salvar también a los descarriados: «Buscaré a la oveja perdida, tomaré a la descarriada, curaré a la herida y sanaré a la enferma». Por eso, ante la curiosidad de Zaqueo, Jesús responde llamándole por su nombre y aceptándole junto a Él. El resultado de ese encuentro con Cristo es la alegría  y la salvación.
Muchas enseñanzas podemos sacar de este ejemplo: En primer lugar, el Señor nos busca a pesar de nuestra condición. Zaqueo pertenecía al oficio de los publicanos, recaudadores de impuestos para la hacienda romana; por esto, y porque abusaban en su función, eran odiados por el pueblo.
Después vemos la actitud de Zaqueo «se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro» así debe ser también queridos hermanos y hermanas nuestra búsqueda de Dios: sin falsa vergüenza ni miedo al qué dirán. Por eso dice San José María. Convéncete de que el ridículo no existe para quien hace lo mejor.
Al final, su correspondencia a la gracia. El devolver lo que hemos hecho. A eso lo llamamos conversión.
Dios no excluye a nadie, ni a pobres y ni a ricos. Dios no se deja condicionar por nuestros prejuicios humanos, sino que ve en cada uno un alma que hay que salvar, y le atraen especialmente aquellas almas que son consideradas perdidas. Dios, ha demostrado esta inmensa misericordia, que no le quita nada a la gravedad del pecado, sino que busca siempre salvar al pecador, ofrecerle la posibilidad de rescate, de volver a comenzar, de convertirse.
En otro pasaje del Evangelio, Jesús afirma que es muy difícil para un rico entrar en el Reino de los. En el caso de Zaqueo, vemos precisamente que lo que parece imposible se realiza: Dice San Jerónimo “Él entregó su riqueza e inmediatamente quedó sustituida por la riqueza del Reino de los cielos”, Y san Máximo de Turín añade: “Las riquezas son un alimento para los necios para la deshonestidad; sin embargo, para los sabios son una ayuda para la virtud.

Queridos hermanos ¡Zaqueo acogió Jesús y convirtió, Jesús había sido el primero en acogerle! No le había condenado, sino que le había respondido a su deseo de salvación.