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miércoles, 9 de noviembre de 2016

ENAMÓRATE DE UN HOMBRE QUE TE AME TANTO COMO YO


Sé que no puedo elegir por ti, pero me gustaría verte al lado de un hombre que supiera apreciarte por lo que eres, que te amara y que te respetara siempre y en todo momento, y que te cuidara de todos los peligros, porque aún sigues siendo mi pequeñita y te sigo viendo frágil y chiquita como cuando eras una niña.

Enamórate de un hombre hecho y derecho, que se pierda en tu mirada, que te vea como nunca ha visto a ninguna otra mujer, que lo dé todo por ti. Enamórate de un hombre que sea capaz de defenderte de monstruos y dragones, y que quiera librar mil batallas en tu nombre.

Enamórate de alguien que sea lo suficientemente hombre como para cocinarte cuando tú estés cansada, como para coserte el botón de tu blusa mientras tú te maquillas, como para darte un masaje relajante cuando te encuentres estresada.

Enamórate de un hombre que, sin importar sus creencias religiosas, valore la espiritualidad. Un hombre que, además, tenga en alta estima a la familia y a la amistad. Un hombre honrado, que lo único que sea capaz de robar sea tu corazón.

Enamórate de un hombre que no solamente te diga mil veces te amo, sino que te lo demuestre con acciones y con esos pequeños detalles que no dejan lugar a dudas, como acariciar tu cabello mientras te mira fijamente a los ojos o llevarte de la mano orgulloso mientras caminan por la calle.

Enamórate de un hombre al que le interese colmarte de felicidad, que siempre te haga sonreír y que haga lo posible por ponerte de buen humor incluso en los momentos más difíciles.

Enamórate de un hombre que no sea presuntuoso, que tenga un carácter humilde aunque posea muchos bienes materiales, un hombre al que no le guste discriminar a la gente por su condición económica. Un hombre para el que tú seas su mayor tesoro, su joya más preciada.

Enamórate de un hombre que valore la comunicación en la pareja, que sepa defender sus puntos de vista, que sepa ceder cuando sea necesario pero que no siempre te dé la razón, porque a veces todos necesitamos quién nos lleve la contraria. Enamórate de aquel que sepa escucharte cuando tengas problemas, y de aquel que pueda confiar en ti para contarte los suyos.

Enamórate de alguien que no te necesite para ser feliz, sino que ya sea feliz por sí mismo y quiera compartir esa felicidad contigo. Alguien que no necesite un complemento, sino que sea un hombre completo que busque una mujer completa con quien andar un camino juntos.

Enamórate, pues, hija mía, de un hombre de verdad.
Porque te lo mereces, no debes conformarte con menos.
Siempre mira hacia lo alto.
Te lo dice un hombre enamorado de ti:

TU PADRE.

sábado, 9 de julio de 2016

¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?


«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó...» y todos dicen o exclaman: ¡Parábola del buen samaritano! Pero, veamos la circunstancia que la provocó:

«Se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Él le dijo: “Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?” Él contestó: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo”. Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”».

El problema, que incomodaba al doctor de la Ley, era muy debatido en el ambiente judío de la época. Se discutía sobre quién debía ser considerado como el propio prójimo para un israelita. El sentido de la pregunta en consecuencia es esta: ¿hasta dónde nos empuja la obligación de amar al prójimo? La pregunta recuerda aquella otra de Pedro: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?» A la pregunta de Pedro, Jesús respondió contando la parábola del dueño o amo generoso y del siervo despiadado; también, a la pregunta del doctor de la Ley responde con una parábola:

«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto».

«Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al vedo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima».

¡un samaritano que socorre a un judío! , está puesta para significar que la categoría de prójimo es universal, no particular. Tiene por horizonte al hombre, no en el círculo familiar, étnico o religioso sino al hombre en sí mismo, no por algo añadido a su realidad. ¡Prójimo es, asimismo, el enemigo.

Amar es saber ceder el propio puesto y aceptar el del otro. El samaritano es un hombre como los demás, con un pasado, una tradición, una familia, un trabajo, unas leyes y también unos proyectos. Sin duda, le esperaban un trabajo, una familia, unos amigos. Pero, por un cierto tiempo, ha dejado aparte todo esto.

Jesús realiza aquí un giro espectacular respecto al concepto tradicional de prójimo. Prójimo es el samaritano, no el herido. Esto significa que no es necesario esperar pasivamente que el prójimo aparezca en el propio camino. ¡Prójimo es aquel que cada uno de nosotros está llamado a ser. La pregunta a plantearse no es: «¿Quién es mi prójimo?» sino «¿de quién puedo hacerme prójimo aquí y ahora?»

Según algunas exégesis antiquísimas, el hombre que descendía de Jerusalén a Jericó es Adán, la humanidad entera; Jerusalén es el paraíso; Jericó, el mundo; los ladrones son los demonios y las pasiones, que hacen caer al hombre en pecado provocándole la muerte; el sacerdote y el levita son la Ley y los profetas, que han visto la situación del hombre, pero no han podido hacer nada para cambiarla; el buen samaritano es Cristo, que ha derramado sobre las heridas humanas el vino de su sangre y el óleo o aceite del Espíritu Santo; la posada, a la que lleva al hombre recogido en el camino, es la Iglesia; el posadero es el pastor de la Iglesia, a la que confía el cuidado; el hecho de que el samaritano prometa volver, indica el anuncio de la segunda venida del Salvador.

domingo, 11 de octubre de 2015

¡QUE DIFÍCIL PARA UN RICO, VER A LOS POBRES!

El Evangelio de este domingo tiene como tema principal el de la riqueza. Jesús enseña que para un rico es muy difícil entrar en el Reino de Dios, pero no imposible; en efecto, Dios puede conquistar el corazón de una persona que posee muchos bienes e impulsarla a la solidaridad y a compartir con quien está necesitado, con los pobres, para entrar en la lógica del don.
El personaje del evangelio se trataba de una persona que desde su juventud observaba fielmente todos los mandamientos de la Ley de Dios, pero todavía no había encontrado la verdadera felicidad; y por ello pregunta a Jesús qué hacer para «heredar la vida eterna». Por un lado es atraído, como todos, por la plenitud de la vida; por otro, estando acostumbrado a contar con las propias riquezas, piensa que también la vida eterna se puede «comprar» de algún modo, tal vez observando un mandamiento especial.
Jesús percibe el deseo profundo que hay en esa persona y —apunta el evangelista— fija en él una mirada llena de amor: la mirada de Dios. Pero Jesús comprende igualmente cuál es el punto débil de aquel hombre: es precisamente su apego a sus muchos bienes; y por ello le propone que dé todo a los pobres, de forma que su tesoro —y por lo tanto su corazón— ya no esté en la tierra, sino en el cielo, y añade: « ¡Ven! ¡Sígueme!» Y aquél, sin embargo, en lugar de acoger con alegría la invitación de Jesús, se marchó triste, porque no consigue desprenderse de sus riquezas, que jamás podrán darle la felicidad ni la vida eterna.
Es en este momento cuando Jesús aprovecha para enseñar a sus discípulos  «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!». Ante estas palabras, los discípulos quedaron desconcertados; y más aún cuando Jesús añadió: «Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios».
Pero al verlos atónitos, dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo» Comenta san Clemente de Alejandría: «La parábola enseña a los ricos que no deben descuidar la salvación como si estuvieran ya condenados, ni deben arrojar al mar la riqueza ni condenarla como traicionera y opuesta a la vida, sino que deben aprender cómo utilizarla y obtener la vida» (¿Qué rico se salvará?
La historia de la Iglesia está llena de ejemplos de personas ricas que utilizaron sus propios bienes de modo evangélico, alcanzando también la santidad. Pensemos en san Francisco, santa Isabel de Hungría o san Carlos Borromeo.
Que la Virgen María, Trono de la Sabiduría, nos ayude a acoger con alegría la invitación de Jesús para entrar en la plenitud de la vida. 

martes, 5 de mayo de 2015

¿CÓMO ES EL AMOR?

Muchas veces nos preguntamos ¿qué es el amor, como se presenta el amor, porque no encuentro el amor? San Agustín responderá nuestras inquietudes.

viernes, 26 de septiembre de 2014

¿SUFREN LOS EMBRIONES AL SER ABORTADOS?


La pregunta que da pie a este post queda rápidamente contestada en el video que ha preparadoProfesionales por la Ética basados en la experiencia indiscutible de un hombre que en vida practicó tantos abortos como para acabar con una ciudad: el doctor Bernard Nathanson. Esta misma persona tuvo un cambio en su pensamiento y pasó de asesino a defensor de la vida humana. El resultado del video es éste:
        

Complemento este material con este video preparado por la organización Sexo Seguro con testimonios de mujeres que pensaron abortar o abortaron y lo que pasó por sus mentes antes y después de plantearse o cometer aborto:
        

viernes, 25 de octubre de 2013

EL SER HUMANO COMO CRIATURA DE DIOS

A imagen de Dios lo creó

Es de fe que el primer hombre fue creado por Dios. El Concilio IV de Letrán y el Concilio del Vaticano enseña que Dios desde el principio del tiempo creó  de la nada el hombre compuesto de cuerpo y espíritu.


Hay que rechazar el evolucionismo materialista, según el cual todo el ser del hombre -cuerpo y alma- se deriva mecánicamente por evolución a partir del reino animal. A este sujeto, el Papa Pio XII dice en su Encíclica Humani generis las investigaciones tanto paleontología como de la biología y morfología, sobre estos problemas acerca del origen del hombre no han aportado hasta hora nada de positivo, claro y cierto, por eso hay que dejar la respuesta a la pregunta de si un día la ciencia, iluminada y guida por la revelación, podrá ofrecer resultados seguros y definitivos.

La Sagrada Escritura relata en dos lugares la creación del primer hombre: Gen. 1, 27: «Y creó Dios al hombre a imagen suya a imagen de Dios le creó, y los creó varón y hembra.»; Gen. 2, 7: «Formó Yahve Dios al hombre del polvo de la tierra, y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue así el hombre ser animado». Dios formó directamente de materia inorgánica el cuerpo del primer hombre y lo animó infundiéndole el alma espiritual. El hombre ha sido creado por Dios en cuanto al cuerpo y al alma. 

miércoles, 23 de octubre de 2013

BOLETA DE CALIFICACIONES

Ésta es la historia de mucha niños

Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo “No olviden venir a la reunión de mañana, es obligatoria” fue lo que la maestra me había dicho un día antes.

¡Pues qué piensa esta maestra! ¿Cree que podemos disponer fácilmente del tiempo a la hora que ella diga? Si supiera lo importante que era la reunión que tenía a las 8:30.

De ella dependía un buen negocio y... ¡tuve que cancelarla!

Ahí estábamos todos, papás y mamás, la maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente divagaba pensando cómo resolver ese negocio tan importante, ya me imaginaba comprando esa nueva televisión con el dinero que recibiría.
¡Juan Rodríguez! -escuché a lo lejos- ¿No está el papá de Juan Rodríguez? Dijo la maestra.

“Sí aquí estoy”- contesté pasando al frente a recibir la boleta de mi hijo.
Regresé a mi lugar y me dispuse a verla. ¿Para esto vine? ¿Qué es esto? La boleta estaba llena de seises y sietes. Guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones que había obtenido mi hijo.

De regreso a casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba: Pero ¡si le doy todo! ¡Nada le falta! ¡Ahora sí le va a ir muy mal! Llegue, entré a la casa, azoté la puerta y grité: ¡Ven acá Juan! Juan estaba en el patio y corrió a abrazarme. ¡Papá! ¡Qué papá ni que nada! Lo retiré de mí, me quité el cinturón y no sé cuantos azotes le di al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él. ¡Y te me vas a tu cuarto! Terminé.

Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.

Mi esposa no dijo nada, sólo movió la cabeza negativamente y se metió a la cocina.

Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa se acercó y entregándome la boleta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi saco, me dijo:

“Léele despacio y después toma una decisión”. Al leerla, vi que decía: BOLETA DE CALIFICACIONES Calificando a papá:

Por el tiempo que tu papá te dedica a conversar contigo antes de dormir: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para jugar contigo: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ayudarte en tus tareas: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica saliendo de paseo con la familia 7
Por el tiempo que tu papá te dedica en contarte un cuento antes de dormir 6
Por el tiempo que tu papá te dedica en abrazarte y besarte 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ver la televisión contigo: 7
Por el tiempo que tu papá te dedica para escuchar tus dudas o problemas 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para enseñarte cosas 7

Calificación promedio: 6.22

Los hijos habían calificado a sus papás. El mío me había puesto seis y sietes (sinceramente creo que me merecía cincos o menos) Me levanté y corrí a la recamará de mi hijo, lo abracé y lloré. Me hubiera gustado poder regresar el tiempo... pero eso era imposible. Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados por las lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo: ¡Te quiero papito! Cerró sus ojos y se durmió.


A todos los papás: Aprendan a darle el valor adecuado aquello que es importante en la relación con sus hijos, ya que en gran parte, de ella depende el triunfo o fracaso en sus vidas.

sábado, 9 de marzo de 2013

¿QUÉ ES LA VIRTUD?

Fuerza de voluntad

Virtud significa “valor, fuerza, vigor, constancia en hacer el bien”. “la virtud es el arte de hacer el bien y rectamente… es la senda por la cual el hombre de bien llega a la gloria, al honor al poder (San Agustín)

Virtud es no querer pecar y obligar a la voluntad a perseverar en este apartamiento del pecado (San Ambrosio)

La virtud es tan excelente que hasta los que la combaten la admiran… Nada es comparable a la virtud… Nada hace que los hombres sean tan insensatos como el pecado; nada que los haga tan cuerdos como la virtud, porque los hace reconocidos, buenos dulces, humanos y misericordiosos. (S. J. Crisóstomo)

El que posee la virtud, posee lo principal. La formalidad, la generosidad del alma, la sinceridad, la rectitud, el celo y la bondad constituyen la virtud perfecta.

Las verdaderas riquezas no son el oro ni la plata, sino las virtudes… La virtud no puede crecer al lado de los vicios; es preciso impedir que estos crezcan si se quiere que aquella se fortifique.

jueves, 7 de marzo de 2013

EL SERVIR



Sirve el viento, la nube, la semilla y el surco... y el agua siempre inquieta en su claro reír. Y es que la naturaleza, tiene solo un anhelo con que enjoya los mundos: Servir...Servir... Servir.

¿Qué, hay alguien que critica? ¿Y ese otro que destruye? ¿O alguno que maldice?....

Sé tú el que construye, Sé tú el que aparta  la piedra del camino. El que alivia el rencor que los ojos enturbiaron. El que siempre realiza los esfuerzos –que por duros-otros esquivaron.

Sé de aquellos que dan ¡Que siempre dan! Ya un consuelo oportuno Ya una frase cordial. O el pan, claro y vital de tu alegría, o el pan moreno y grato del trigal....


 Qué tristeza tan honda la del mundo si en el ya no hubiera nada por hacer... Ni un rosal perfumado que plantar, ni un niño que alegrar, ni empresa que emprender...

El servir es faena de seres superiores y tú en cada momento te debes repetir: ¿A quién servir ahora? ¿Qué puedo hacer por otro, para darle más ánimo, para verlo contento, y evitarle sufrir?

Y así, serás de aquellos que oyen la voz de Dios. Esa voz de silencio que en la luz de cada día, perfuma el orbe entero viniéndote a decir:

“AQUÍ  ESTOY, HIJO MÍO APÓYATE EN MIS FUERZAS Y... ¡AYÚDAME A SERVIR!

viernes, 22 de febrero de 2013

EL CAMINO DE DIOS ES UN CAMINO ALEGRE



El camino de Dios es de renuncia, de mortificación, de entrega, pero no de tristeza o de apocamiento.

La alegría cristiana es una realidad que no se describe fácilmente, porque es espiritual y también forma parte del misterio. Quien verdaderamente cree que Jesús es el Verbo Encarnado, el Redentor del Hombre, no puede menos de experimentar en lo íntimo un sentido de alegría inmensa, que es consuelo, paz, abandono, resignación, gozo... ¡No apaguéis esta alegría que nace de la fe en Cristo crucificado y resucitado! ¡Testimoniad vuestra alegría! ¡Habituémonos a gozar de esta alegría!

La alegría espiritual es el principal remo en esta nuestra navegación cristiana.

Una persona alegre obra el bien, gusta de las cosas buenas y agrada a Dios. En cambio, el triste siempre obra el mal

Nuestras pequeñas cruces de hoy pueden ser sólo una señal de mayores dificultades futuras. Pero la presencia de Jesús con nosotros cada día hasta el fin del mundo (Mt 28, 20) es la garantía más entusiasta y, al mismo tiempo, más realista de que no estamos solos, sino que Alguien camina con nosotros como aquel día con los dos entristecidos discípulos de Emaús

El amor trae consigo la alegría, pero es una alegría que tiene sus raíces en forma de cruz. Mientras estemos en la tierra y no hayamos llegado a la plenitud de la vida futura, no puede haber amor verdadero sin experiencia del sacrificio, del dolor.

miércoles, 6 de febrero de 2013

INOCENCIA Y DESNUDEZ

La vergüenza 
¿Qué es la vergüenza y cómo explicar su ausencia en el estado de inocencia originaria, en la profundidad misma del misterio de la creación del hombre como varón y mujer? 

De los análisis contemporáneos de la vergüenza -y en particular del pudor sexual- se deduce la complejidad de esta experiencia fundamental, en la que el hombre se expresa como persona según la estructura que le es propia. 

En la experiencia del pudor, el ser humano experimenta el temor en relación al «segundo yo» (así, por ejemplo, la mujer frente al varón), y esto es sustancialmente temor por el propio «yo». Con el pudor el ser humano manifiesta casi «instintivamente» la necesidad de la afirmación y de la aceptación de este «yo» según su justo valor. Lo experimenta al mismo tiempo dentro de sí, como al exterior, frente al «otro». Se puede decir, pues, que el pudor es una experiencia compleja también en el sentido que, como alejando un ser humano del otro (la mujer del varón), al mismo tiempo busca su cercanía personal, creándoles una base y un nivel idóneos.

Por la misma razón el pudor tiene un significado fundamental en cuanto a la formación del ethos en la convivencia humana, y especialmente en la relación varón-mujer. El análisis del pudor indica con claridad lo profundamente que está arraigado en las relaciones mutuas, lo exactamente que expresa las reglas esenciales en la «comunión de las personas» y del mismo modo lo profundamente que toca la dimensión de la «soledad» originaria del hombre. La aparición de la «vergüenza» en la sucesiva narración bíblica del capítulo 3 del Génesis, tiene un significado pluridimensional, y a su tiempo nos convendrá emprender de nuevo su análisis.

En cambio, ¿qué significa su ausencia originaria en el Génesis 2, 25: «Estaban desnudos sin avergonzarse de ello»?

Próximamente!!!!

martes, 18 de diciembre de 2012

"¿Qué puedo hacer con mi vida para que sea hermosa y grande?"


Respondió el Papa:
Vivir la vida

«Dios ha querido mi vida desde la eternidad. Soy amado y necesario. Dios tiene un proyecto conmigo en la totalidad de la historia. Por eso, el punto de partida es tratar de conocer a Dios. Después lo esencial es el amor. Los diez mandamientos son sólo una forma explícita del mandamiento del amor. Son, por decirlo así, reglas del amor con puntos esenciales.

La familia, como fundamento de la sociedad, la vida que hay que respetar como don de Dios; el orden de la sexualidad, de la relación entre hombre y mujer; el orden social y, finalmente, la verdad. La perfección, es decir, ser bueno, vivir la fe y el amor, es sustancialmente una, pero de formas diversas. Encontrar la vocación y vivirla en cualquier lugar es fundamental, tanto si soy un científico como un campesino».

lunes, 17 de diciembre de 2012

REGALOS DE NAVIDAD (II PARTE)


Regalo #3: Tiempo
Dar tiempo a la persona que amamor
Sin duda alguna el regalo más valioso de todos. No existe algo más hermoso que regalarle tu tiempo a alguien más. El tiempo, ese elemento tan preciado que no puede ser comprado ni canjeado por nada, vale mucho. Dedicarle minutos de tu vida a alguien es un gran regalo.

Sugerencia: Ofrécete pasar todo un día con tus papás cediéndoles la iniciativa para decidir que hacer y donde ir.

Regalo #4: Ayuda
Ayudar a los más pequeños
Muy ligado con el anterior uno de los regalos que todos quisiéramos recibir, más que cualquier cosa material, es la voluntad de alguien para ayudarnos a solucionar algún problema o brindarnos un buen consejo de vida. Estos son los detalles que le dan sentido a lo que celebramos en la Navidad y que la hacen tan especial.

Sugerencia: Recolecta ropa y cobijas entre tus seres queridos y dónalas a una institución de asistencia social.
Finalmente te puedo recomendar que esta Navidad regales aquello que sólo tú puedas dar, y que por lo mismo representa algo tan especial. Por eso, mi última sugerencia de regalo sería.

Regalo #5: ¡Tú mismo!
Al final, el mejor regalo que puedes dar es aquel que involucra dar lo mejor que tienes: ¡Tú mismo! No existe mejor regalo que decirle a alguien: “Todo mi ser está dispuesto a acompañarte en estas fiestas”. Este es el verdadero sentido de la Navidad y percibimos su magia porque nos recuerda cual es el elemento central que da sentido a nuestra presencia en este mundo: Amar al prójimo como a nosotros mismos.

sábado, 15 de diciembre de 2012

REGALOS PARA NAVIDAD (I PARTE)


Ahora que entramos en esta temporada de fiestas decembrinas me imagino que ya habrás empezado la búsqueda de tus obsequios navideños. Así pues, quiero aprovechar la oportunidad para recomendarte algunos de los mejores regalos que puedes darle a tus seres queridos esta Navidad y que al mismo tiempo te ayudarán a recordarte el porqué de esta celebración.

No olvidemos que el sentido de regalar algo no es otro que el de decirle a aquel ser querido “Dejé de pensar en mi para pensar en ti”. Así que si no dejamos de lado este principio fundamental entonces podremos estar seguros de que aquello que regalemos estará lleno de sentido y significado.

Regalo #1: Comprensión
Envuelve para regalo tus ojos y oídos y disponte a observar y a escuchar todo lo que los demás tienen que hacer y decir. Deja de centrarte durante esta temporada en tus propias ideas y pensamientos y proponte escuchar y observar las maravillas que suceden a nuestro alrededor cuando estamos disponibles para observar y escuchar. Regálale a tus seres queridos tu disposición de intentar ponerte en su lugar y ver el mundo a través de sus ojos y escucharlo a través de sus oídos.

Comprensión
Sugerencia: Invítale un café a un amigo y dile que te externe su opinión acerca de un tema en específico y mientras lo hace proponte hablar lo menos posible y escucharlo al máximo.




Regalo #2: Perdón
Definitivamente uno de los regalos más ricos y formativos. Aprovecha la Navidad y toda la magia que produce en el ambiente para perdonar y pedir perdón a aquella persona de la que te alejaste por alguna razón. No importa cual haya sido la causa de esta separación y distanciamiento, siempre habrá una oportunidad para arreglar el problema. Además te darás cuenta que este regalo, al hacerlo efectivo, te renueva más que cualquier cambio de imagen y ropa que pudieras comprar.

Perdón
Sugerencia: Escribe una carta de perdón y envíala antes de contactar a la persona de tal forma que tengan un motivo para volver a dialogar.

sábado, 24 de noviembre de 2012

EL MATRIMONIO: ¿COMPRENSIÓN PERSONALISTA O INSTITUCIONAL? II


Matrimonio


Podemos hacer mención de algunos escritores famosos personalistas como por ejemplo: Dietrich Von Hildebran y Herbert Doms. Hildebrand hizo insistencia  en la relación de amor que significa el matrimonio, Doms en cambio consideraba que la esencia del matrimonio residía en la unión física, y que su fin era la realización de los cónyuges como personas. Von Hildebran, insiste que el acto conyugal ha de mantenerse abierto a la vida, afirma que el acto “ya en sí posee pleno sentido” y debe entenderse como la plena atracción del amor conyugal.

Muchos pensadores personalistas se mostraron hostiles o al menos críticos de la noción de una jerarquía de fines, sosteniendo que ofrecía una visión del matrimonio excesivamente institucional, en la que la importancia dada al aspecto o finalidad procreativa descuidaba o incluso excluía el aspecto de realización personal que el hombre y la mujer naturalmente tienden a buscar cuando se casan, todas estas cuestiones pasó en el pontificado de Pío XII, y perdura hasta nuestros días.

Pío XII insistió en que ha de evitarse la tendencia que considera el fin secundario como igualmente principal, desvinculándolo de su esencia subordinada al fin primario y reprobó toda indebida división  o separación del acto conyugal de su fin primario. Lo más importante es que a pesar de la oposición que ciertas expresiones del personalismo encontraron durante el pontificado de Pío XII, la línea general de la teoría no perdió fuerza. No sólo emergieron en pleno vigor, en las aulas conciliares, durante los cuatro años del Concilio Vaticano II, sino que se llevaron lo que, a ojos d muchos, ha sido una victoria definitiva.

El Concilio Vaticano II fue claro en la constitución Gaudium et Spes, cuando describe al matrimonio como la íntima comunidad conyugal de vida y amor, presenta el consentimiento matrimonial como mutua entrega de dos personas, e insiste que marido y mujer, al ayudar y servirse mutuamente, adquieren conciencia de su unidad y la logran cada vez más plenamente, n. 48. Por tanto, este amor por ser eminentemente humano, ya que va de persona a persona don el afecto de la voluntad, abarca el bien de toda la persona y, por tanto es capaz de enriquecer con una dignidad especial las expresiones del cuerpo y del espíritu y de ennoblecerlas como elementos y señales específicas de la amistad conyugal.

Un amor que lleva a los esposos a un don libre y mutuo de sí mismos, comprobado por sentimientos y actos de ternura, e impregnan toda su vida. La constitución también subraya la igual dignidad personal del hombre y de la mujer en el mutuo y pleno amor. Mientras que se afirma que el matrimonio ha sido dotado por Dios con fines varios.     

  

miércoles, 21 de noviembre de 2012

EL MATRIMONIO: ¿COMPRENSIÓN PERSONALISTA O INSTITUCIONAL? I



   Como nos hemos fijado durante una buena parte de este siglo, teólogos, canonistas y antropólogos se han visto envueltos en un vigoroso debate acerca de los fines del matrimonio y sin dudar de su propia naturaleza. Por una parte estaba la comprensión tradicional, frecuentemente es llamada «procreativa» o «institucional» y es la que presentaba los fines del matrimonio de acuerdo con una clara jerarquía, como bien sabemos, el fin primario es la procreación y dos fines secundarios la ayuda mutua y el remedio de la concupiscencia. Por otro lado, ha aparecido una nueva visión, que sin negar la importancia de la procreación, quería que se concediera al menos, igual status a otros valores personalistas que unen marido mujer; el amor mutuo, la unión conyugal, en su aspecto espiritual, y no sólo físico.

   La compresión tradicional, estudia el matrimonio en  virtud de su fin primario y sus propiedades esenciales de unidad e indisolubilidad fueron comprendidas y explicadas principalmente en función de este fin. En cuanto a los fines secundarios, el tratamiento fue muy sumario. Se consideraban que el aspecto de ayuda mutua abarcaba sencillamente el sostén y el consuelo que los cónyuges podían darse, en las vicisitudes de esta vida, y de manera esencial en la vejez. El remedio de la concupiscencia fue considerado por los medievales, en general, como otro fin secundario del matrimonio, añadido, después de la caída, en un tipo de segunda institución, para compensar una tendencia poderosa hacia el pecado que ya caracterizaba la conducción humana.

   Podemos decir que en los últimos cien años han aparecido una serie de opiniones según las cuales tienen una visión de los fines del matrimonio que se centra de una forma demasiado exclusiva en la función procreativa, relegando a la periferia aspectos que la mayor parte de las personas (los casados) considerarían como estando al centro de la relación conyugal: el amor entre el hombre y la mujer como el motivo principal que el matrimonio parece ofrecer, los valores humanos que se iban atribuyendo a la sexualidad física. Sin lugar a duda la literatura romántica moderna y también las nuevas ciencias psicológicas, tuvieron su impacto en el desarrollo de estas ideas, otros pensadores imponían sus ideas personales o sus famosos “opiniones” sobre el matrimonio.