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jueves, 29 de agosto de 2013

QUEDAR BIEN CON LOS DEMÁS

Dar la vida por la verdad

Hoy celebramos la memoria del martirio de san Juan Bautista. “Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con quien Herodes se había casado. Porque Juan le decía”: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano.»

Todos tratan de vivir (para el mal o para el bien) esta vida, pero no todos la viven realmente. Vivir realmente la vida es haber cumplido la misión a la que hemos sido enviados cada uno de nosotros. Todos tenemos una misión que cumplir. ¿Lo sabías, verdad?

Al celebrar hoy el martirio de San Juan el Bautista, quien proclamó la verdad y la venida de Jesucristo. No tuvo reparos en echarle en cara al mismo rey Herodes su conducta inmoral. Fue encarcelado, porque esa verdad era dolorosa.

El miedo a quedar mal ante nuestros amigos nos puede llevar a ofender al Señor en un crimen, el aborto por ejemplo. Somos cristianos bautizados, pero, ¿alguna vez lo hemos escondido? Es acaso coherente profesar nuestra fe el domingo en el templo y luego, durante la semana, dedicarse a negocios o promover intervenciones médicas contrarias a esta fe? ¿Es quizás coherente para católicos practicantes ignorar o explotar a los pobres y marginados, promover comportamientos sexuales contrarios a la enseñanza moral católica, o adoptar posiciones que contradicen el derecho a la vida de cada ser humano desde su concepción hasta su muerte natural?

La misión del cristiano de hoy es dar testimonio de su fe. Debe vivir, para así anunciar la verdad del Evangelio a pesar de sentirse en minoría. Por eso hacen falta muchos como Juan el Bautista, dispuestos a dar la vida por defender la verdad.


Sólo cuando la fe impregna cada aspecto de la vida, los cristianos se abren verdaderamente a la fuerza transformadora del Evangelio.

sábado, 10 de agosto de 2013

¿PAPI QUE SIGNIFICA SER POBRE?

Pobre pero alegre

Un padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo. En el automóvil, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:

- ¿Qué te pareció la experiencia?..
- Buena - contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.
- Y... ¿qué aprendiste? - insistió el padre...

El hijo contestó:

1.- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.
2.- Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín... y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos.
3.- Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín...mientras que ellos se alumbran con las estrellas, la luna y velas sobre la mesa.
4.- Nuestro patio llega hasta la cerca. Y el de ellos llega al horizonte.
5.- Que nosotros compramos nuestra comida;...ellos, siembran y cosechan la de ellos.
6.- Nosotros oímos CD's... Ellos escuchan una perpetua sinfonía de golondrinas, pericos, ranas, sapos, chicharras y otros animalitos....todo esto a veces dominado por el sonoro canto de un vecino que trabaja su monte.

7.- Nosotros cocinamos en estufa eléctrica... Ellos, todo lo que comen tiene ese sabor del fogón de leña.
8.- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas.... Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.
9.- Nosotros vivimos conectados al teléfono móvil, al ordenador, al televisor... Ellos, en cambio, están "conectados" a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.

El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo...y entonces el hijo terminó:

- Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos.


Cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la naturaleza que son las grandes obras del universo. Nos preocupamos por TENER, TENER, TENER y nos olvidamos del SER, SER, SER...

viernes, 26 de abril de 2013

LAS PALABRAS, LA PALABRA Y LA VERDAD

Actualmente preguntarse por la verdad es considerado por muchos como una actitud antimoderna, acientífica; se habla de una comprensión histórica para excluir la cuestión de la verdad. Ya no tiene sentido preguntar sobre lo que es una cosa, sólo podemos preguntar sobre lo que podemos hacer con las cosas. La cuestión no es la verdad, sino la praxis, el dominio de las cosas para nuestro provecho. Ya no hay una verdad a buscar, sino posiciones sobre la verdad.

¿Cuál es la causa de este modo de concebir las cosas? El Cardenal Ratzinger habla de un giro lingüístico, que ha llevado a un predominio de un método filológico y de la pérdida de realidad.

Cuando la escritura, lo escrito, se convierte en barrera frente al contenido, no hace al hombre más sabio, sino que le extravía en una sabiduría falsa y enferma. La interpretación de la Palabra (Dios) no puede llevarnos de interpretación en interpretación, sin llegar nunca a descubrir una afirmación simplemente verdadera. El hombre puede y debe buscar el acceso a lo real, que está tras las palabras y en las palabras y a través de ellas.

La cultura en cuanto tal –enraizado en la persona humana- está abierto a la verdad objetiva, presumir de cultura renunciando a la verdad o relativizando eso es traicionar a la misma cultura. En este contexto la filosofía tiene que preguntarse siempre sobre el hombre, es decir, sobre la vida y la muerte, Dios y la eternidad. Para ello tendrá que servirse hoy de las supuestas aporías científicas que aparta al hombre de tales cuestiones y, a partir de las aporías que nuestra sociedad pone a la vista, intentar abrir siempre de nuevo el camino hacia lo necesario, a la cuestión de la verdad.

Cardenal Ratzinger